Gabriel SilvaSanat KumaraVideos

Voluntarios de los mundos superiores – Los hijos del sol | Lección 24.2

Queridos lectores, en este artículo se ofrecen tres apartes de tres libros distintos, en los cuales se habla del mismo tema: “Voluntarios de los mundos superiores”. Las referencias están debidamente citadas al final de cada aparte. El video es un resumen de esta misma información. Si tienen preguntas, déjenlas en los comentarios de está página o directamente en la página del video en YouTube.

Creación planetaria

Cuando el planeta tierra terminó de ser formado por los grandes constructores de la forma (Elohims)…

Habla el amado Arcángel Miguel:

Recuerdo la Presencia Majestuosa de Virgo, la Flamante Presencia de Aries y la calmada Serenidad de Neptuno, al tiempo que se erguían delante de los Grandes Elohim Cósmicos y aceptaban tanto la oportunidad como la responsabilidad de atraer la sustancia elemental de sus reinos específicos dentro de la matriz de Luz Electrónica conformada por los Elohim con los Rayos de Sus Propios Corazones. (Es decir, que los Devas o espíritus de la naturaleza, se estaban poniendo a disposición de los Elohims para irradiar sus cualidades sobre el planeta tierra recién creado).

Recuerdo bien la invocación de cada uno de estos Tres Grandes Seres, quienes atrajeron alrededor de Si, a los Devas de la Naturaleza, a los Constructores de la Forma y los pequeños Elementales que representabas sus Reinos, y recuerdo la Gran Bendición al tiempo que cada uno de estos Seres pertenecientes a los diferentes reinos, se arrodillaban ante sus Superiores a agradecidamente aceptaba el aprisionamiento voluntario que iba a requerirse a fin de conformar un hogar habitable para los vehículos de los nuevos espíritus inocentes que iban a encarnar, así como también para los miembros recalcitrantes de los planetas precedentes a nuestro Sistema Solar.

Ustedes hablan de la Tierra ociosamente en algunas ocasiones, mis Amados, pero si hubieran podido ver los aeones y la incorporación de las energías de mente, corazón y espíritu de estos Grandes y Maravillosos Seres antes de que pudieran avisar al Sol que la Tierra estaba lista para ser habitada, ustedes besarían cada hoja de grama, cada árbol que los resguarda y cada tipo de alimento individual provisto para los cuerpos físicos de aquéllos a quienes se les dio la oportunidad de evolucionar.

Corrientes originales

Puede que no sepan que Yo fui escogido para traer a Nuestra Tierra al grupo original de las corrientes de vida por primera vez sobre el Planeta. Este grupo fue pre-ordenado y escogido, y había sido preparado en las Siete Esferas Internas para esta oportunidad. Ellos, de por sí, no sobre poblaban la Tierra, y el progreso y evolución de su desarrollo planetario hubiera sido comparativamente sencillo, de no haber sido por sobrecarga tras sobrecarga de almas desde los Planetas precedentes, quienes habían fracasado en lograr la victoria de la inmortalidad y fueron transferidos aquí, tomando habitación entre los miembros de esta evolución, hasta que el peso del mal uso de la energía de vida fue tal que contaminó la inocencia de los nuevos seres espirituales nacidos en la hermosa Tierra.

Fue entonces que el Amado Arcángel Rafael pidió voluntarios de otros Sistemas y otras estrellas para contra-balancear la energía destructiva del exceso de población, de modo que la Tierra no fuera puesta fuera de balance sobre Su eje y disuelta en la nada. Estos voluntarios vinieron, entre ellos, el Gran Señor del Mundo, Sanat Kumara, y muchos grandes Amigos desde Venus, asi como de otros Sistemas, escogiendo asumir cuerpos de carne, compartir el mismo karma, y vivir y respirar bajo la presión de la atmósfera de la creación humana.

Es las primeras edades tempranas, todas las corrientes de vida que encarnaron fueron capaces de regresar a Casa, ya que la Misericordia de la Vida fue tal que a la Nueva y Pura Tierra no se le permitió ser anfitriona de los miembros recalcitrantes de otros Planetas hasta la mitad de la Era Lemuriana; de manera que puedan ver que; de por si, los hijos naturales de la Tierra no estaban entre los mayores problemas que tuvimos para enfrentar, particularmente aquellos de Nosotros que habíamos renunciado a la felicidad de los Ámbitos superiores y del gozo del Nirvana para habitar en las sombras.

Experiencia más infeliz

Nos ha tocado presenciar mucho a lo largo del curso de la historia, no sólo en la Tierra, sino de otras estrellas también, pero considero que la experiencia mas infeliz en la cual Yo personalmente alguna vez He estado involucrado, fue presenciar la contaminación de las conciencias de los habitantes originales de la Tierra a través de sugestión y la radiación, hasta que la niebla o el velo de la creación humana empezó a crecer, primero como una nube, una efluvia que podía ser disipada por un viento fuerte. Pero viendo que esto crecía, supimos que a menos que se le detuviera, sería cuestión de tiempo antes que una barrera infranqueable fuera creada por los hijos de los hombres, la cual solo podríamos penetrar con gran dificultad.

Llegó entonces el día que al Sol Espiritual y a los Grandes maestros de Sabiduría , los Grandes Elohim y Arcángeles se les podía oír, pero no se les podía ver , por aquellos que se rehusaron a sucumbir la bruma circundante y la presión atmosférica de aquellos días convirtiéndose en Nuestra línea de Vida a través de quienes podíamos llegar, de tiempo en tiempo; corrientes de vida sensibles que pudieron sentir la realidad de Nuestra Presencia y recordar dentro de sus Corazones aquellas primeras edades.

Disolución del maya

Fue en esta época que escogí renunciar a la Actividad Natural de los Arcángeles para entrar a la que ustedes conocen como el ámbito síquico o astral. Aquí, He pasado la plena y mayor parte de Mi Vida, centuria tras centuria, edad tras edad, eon tras eon, en un esfuerzo por desenredar a las corrientes de vida después de la llamada muerte, preparándolas para entrar a los Salones del Karma, y recibir por la Ley Cósmica una nueva oportunidad para controlar las facetas de conciencia, la cual como molino de sal de los antiguos y bellos cuentos, continuaba emanando maya ilimitadamente sumándose de ese modo al velo entre lo humano y lo Divino.

Estamos constantemente consumiendo, cortando, disolviendo y removiendo la efluvio de la creación humana y aún triste, la efluvia desde la conciencia del cuerpo de los estudiantes que, conociendo al menos intelectualmente el poder de las creaciones que yace dentro de la conciencia, continúan tejiendo el caparazón que las encierra impidiendo que perciban Nuestras palabras con sus propios oídos. Nuestra Presencia con su propia visión, nuestra fragancia por sus narices, y Nuestra Paz en sus corazones. hasta que podamos llegar y de alguna manera incorporar la asistencia de las corrientes de vida encarnadas, al menos las de aquellos Seres guardianes que escogieron voluntariamente venir y traer la Luz a la oscura conciencia del hombre. Nuestra tarea parece de veras tanto interminable como desagradecida. No voy a describirles las condiciones de los ámbitos invisibles dentro de los cuales ustedes moran, cuando la acción vibratoria de sus corrientes de vida vibra al unísono con su disonancia, hay tanta de esa sustancia y energía que es atraída al cuerpo cuando las vibraciones negativas son aceptadas y hechas parte de sus mundos, que literalmente Nos lleva meses deshacer el resultado de una de tales digresiones.

Estoy deseoso de encontrar aquéllos entres ustedes que escojan agarrar los centros de pensamiento y sentimiento dentro de la conciencia y, con mano firme, una mente clara, una ideación concentrada y un Amor Divino, comience a generar vibraciones semejantes a los de Nosotros que servimos desde detrás del velo humano, para la disolución de los centros causativos los cuales alimentan estas mortajas en las cuales la Tierra gime en su agonía de muerte.

En este reino de desencarnados hay corrientes de vida que están tan atadas a la Tierra mediante pensamientos, sentimientos y pasiones, debido a afectos y devociones que sería imposible inmiscuirse en su libre albedrío y hacerlos del infierno de su propia creación, sino fuera por el amor impersonal de corrientes de vida encarnadas y no-ascendidas que escogen, por cuenta propia, orar por los llamados muertos. Esa energía ascendente es asumida por la Hueste Angélica bajo Mi dirección, y utilizada para cortar la fuerza magnética y el tirón de la Tierra, evitando así que estas corrientes de vida se sumen a la efluvia que es herencia de la raza.

Vida corta

A veces ustedes hablan a la ligera acerca de la presión de la masa de cincuenta a setenta y cinco kilogramos por metro cuadrado sobre los cuerpos que utilizan, pero déjenme decirles que es un milagro que ustedes puedan sostener sus cabezas en alto y aún amar la Luz, considerando todo los que los rodea. Si no fuera por la Presencia personal de la Hueste Angélica que, en respuesta al llamado del Corazón del Guardián Silencioso, se encarga de asegurar la cooperación de los espíritus encarnados y los Seres Angélicos cuya principal ocupación es crear y sostener un dosel de Su Propia Luz y Amor alrededor de ustedes, creando un ambiente celestial, ustedes en verdad no vivirían mas de doce años ¡Pero eso no es suficiente!

Ustedes tienen dentro de su conciencia y comprensión, lo que se exterioriza en la sustancia y energía de sus propios mundos como un velo real y como su falta de Memoria divina, Visión y Audición Interna, Perfecta Salud y riqueza de Fondos, todos los cuales son suyos por derecho de conciencia para disfrutarlos. Esto, constituye prueba de que no han dejado de generar su velo individual, sin mencionar lo de convertirse en un poder disolvente y purificador para las masas.

Veintidós horas de veinticuatro, de acuerdo a su limitado concepto de tiempo, las paso en el dentro ámbito síquico, respondiendo a los Llamados que se elevan dentro del corazón de la gente, del corazón de amigos, de parientes, de aquéllos que saben algo de las condiciones de la vida después de la muerte, o en raras instancias, respondiendo al llamado del corazón de un alma que está consciente de la existencia del cascarón que lo envuelve. A estos Yo los libero más tarde de sus condiciones discordantes y dentro de Mis Propios brazos, en la flameante Gloria de Mi propia Luz, los llevo directamente a los Salones del Karma y de allí a los salones de clase donde puedan aprender la Ley que gobierna sus vidas. es triste contarles, sin embargo que, la acumulación masiva de la raza, la herencia familiar y la pesadez del alma son tales, que después de reencarnar estas corrientes de vida, escasamente llegan a la edad de cuatro meses antes de comenzar a tejer de nuevo la misma sustancia por la que He dado Mi vida para purificación.

¿No consideran ustedes que esto requiere paciencia? He servido en el antiguo continente de Mu y en todos los planetas que precedieron a la evolución de la tierra y continuaré prestando este Servicio hasta que los Siete Planetas de Nuestro Sistema solar sean libres. Me gustaría convencerlos de su poder invocativo del fuego sagrado, Me gustaría enrolar su amistad y la ayuda que me puedan prestar en la preparación de esas corrientes de vida en el ámbito astral que han despertado hasta el punto de haber solicitado reencarnar.

Referencia: Diario de El Puente a la Libertad – Arcángel Miguel

 

La superficie de la tierra

Antes de la “Caída”, el pigmento de la superficie de la Tierra tenía color de alabastro. Después de la “Caída”, el pigmento comenzó a cambiar, y aparecieron los grises y marrones. Tardó mucho tiempo antes de que aparecieran el negro y el rojo; no fue sino hasta hace ochenta mil años que estos colores se manifestaron.

En algunas instancias, la discordia de la humanidad creó tanta desarmonía que el Reino de la Naturaleza rehusó seguir haciendo su papel de adornar la Tierra con vegetación. Como resultado de esto, aparecieron los primeros páramos y desiertos. Algunos de los actuales conservacionistas de suelos y ambientes son personas que, mediante la misericordia del Tribunal Kármico, han sido colocados en esas posiciones para que puedan restituir sus pasados errores, que provocaron la ira de la naturaleza. La energía mal cualificada del ser humano produjo cinturones de gas, cámaras subterráneas de presión, que bajo ciertas condiciones, causan los terremotos y actividades volcánicas.

Más tarde, los cinturones de gas fueron responsables del hundimiento de esa parte de Mu (o Lemuria) que estaba situada donde está ahora el Océano Pacífico.

Sanat Kumara salva a la tierra

Una vez que los “rezagados” llegaron a la Tierra, la humanidad comenzó su tendencia hacia abajo. El “vapor que subía de la tierra” causado por los seis mil millones de “rezagados” (entre encarnados y desencarnados) se convirtió en un velo total, generado cuando la mayoría de los seres humanos se sintonizó con los pensamientos-forma (ideas en la mente) de energía mal cualificada, y produjeron algunos de su propia cosecha. Esta tendencia hacia abajo continuó hasta que la Tierra llegó a un punto tan bajo que se convirtió en una preocupación para la Jerarquía de la galaxia.

La Ley Cósmica exige que todo planeta genere cierta cantidad de Luz (energía armoniosa cualificada constructivamente por sus habitantes), como una condición para mantener su sitio en un sistema solar. En ese entonces la Tierra se quedó corta en los siguientes aspectos:

1.- No emitió la radiación constructiva suficiente.

2.- No contribuyó lo suficiente a la Música de la Galaxia, llamada “Música de las Esferas”.

3.- Su eje de rotación estaba torcido 45 grados. Si el grado de inclinación hubiera aumentado, hubiera sido desastroso.

4.- Los Espíritus Guardianes no pueden permanecer indefinidamente en un planeta. Deben regresar a sus propios planetas, su esfera natural de actividad. Su trabajo debe ser asumido por las corrientes de vida naturales de la Tierra. Esto no ha ocurrido. Las primeras tres Razas-Raíces ascendieron, pero de estos millones de corrientes de vida, ni un solo individuo contribuyó en manera alguna a las razas sucesivas.

Todos estos individuos eligieron progresar en los Niveles Internos, eligiendo así no ayudar a los habitantes de la Tierra.

5.- El ser humano descendió al estado que conocemos como Humanoide y Cavernícola (esto lo vimos en la lección de “planos evolutivos”). Llegó a olvidarse hasta de cómo encender un fuego sencillo. La era del dinosaurio prevaleció.

6.- La chispa en el corazón del individuo, que mantiene su vida y ancla en la Presencia YO SOY, se había encogido a un milímetro de estatura.

7.- El Reino de la naturaleza se rebeló, y rehusó poner de manifiesto vegetación nueva para una humanidad tan llena de discordia, y tan carente de apreciación por sus servicios. Ante esta alarmante evolución de los hechos, Helios y Vesta fueron convocados a un Consejo Cósmico. Al Consejo asistieron representantes de la galaxia a la que pertenece la Tierra, así como también de otras. La conferencia estaba presidida por Alfa y Omega, que eran los responsables de nuestra galaxia. Al llegar a este punto, Sanat Kumara, un Ser Ascendido oriundo del planeta Venus y uno de Sus regentes, sugirió que si un Ser Ascendido con la Luz suficiente (energía cualificada constructivamente) elegía permanecer en la atmósfera de la Tierra y ofreciera Su Luz como compensación por la cuota lumínica que escaseaba en la Tierra, el planeta podía salvarse.

Dicho Ser tendría que permanecer en la Tierra, hasta que apareciera un sucesor con los méritos suficientes, y la Tierra volviera a emitir la Luz suficiente. El Arcángel Rafael estuvo de acuerdo y pidió voluntarios. Sanat Kumara indicó que Él estaría interesado, siempre y cuando su Llama Gemela, Venus, el otro Co-Regente del planeta Venus, diera Su consentimiento. Subsecuentemente, Venus estuvo de acuerdo, y esto liberó a Sanat Kumara para seguir adelante con Su misión. Actualmente, el amado Sanat Kumara ya fue reemplazado por el Amado Señor Gautama y por el amado Señor Maitreya. Sanat Kumara había realizado antes misiones similares, regresando victorioso cada vez victorioso a Su Hogar. En la Biblia se le conoce como el ”Anciano de los Días”>>. (Es razonable deducir de este relato que una “Caída del Hombre” similar ocurrió también en otros planetas. cf.Daniel 7:9)

Al regresar a Su Hogar planetario de Venus, Sanat Kumara le anunció a Su gente la oferta que le había hecho al Consejo Cósmico. Inspirados por Su ejemplo de Amor altruista, treinta sacerdotes del planeta Venus se ofrecieron para precederle y prepararle un sitio u hogar. Imprimieron en sus memorias la Ciudad de Shamballa de Venus, la cual habría de servir como modelo para el hogar de Sanat Kumara en la Tierra. Se despidieron de sus familias, de sus hogares y de su planeta, y comparecieron ante los Señores del karma de la Tierra. Con inmensa gratitud, este gran Consejo aceptó la oferta de los voluntarios.

A estos sacerdotes no se les dio ningún privilegio especial. Estaban atados a las leyes de la Tierra -incluyendo la rueda del nacimiento y muerte-, y era cuestión de que cada uno comprendiera que tenía que compartir el destino de Sanat Kumara; a saber, que ninguno sería liberado en tanto no llegase el momento que la propia Luz de la Tierra fuera lo suficientemente fuerte para satisfacer la exigencia de la Ley Cósmica. No se les otorgó el privilegio de conciencia consecutiva, y tuvieron que someterse a las “Bandas del Olvido”, un acto de misericordia que se aplica a todas las corrientes de vida no ascendidas de la Tierra. De no ser por este acto de misericordia, la humanidad sería perturbada sobremanera por la memoria de miles de encarnaciones, que, según los Maestros, sería demasiado angustioso o pesado para nosotros en un momento dado. Por consiguiente, todo lo que les quedó de la memoria de Venus fue la impresión sobre sus cuerpos etéricos de la imagen de Shamballa -tal como ésta existía en Venus-, o los ‘apuntes o inspiraciones’ de sus corazones, en forma de intuiciones. No habría en la Tierra Maestro alguno que les señalara el camino, ni tampoco se les daría ninguna asistencia externa. Cuando los sacerdotes se despertaron en cuerpos infantiles, tenían igual apariencia que los demás individuos de la Tierra en aquel entonces.

Todos ellos tenían una cosa en común, una memoria interna de una ciudad brillante. Cruzaron varios grandes mares y continentes. Algunos de los anteriores sacerdotes se reunieron finalmente en tierra firme, cerca del Mar de Gobi. Muchos habían tenido un viaje agotador, pero un deseo ardiente les iluminaba el camino, y les permitía recordar su propósito lo suficiente para encontrar a sus hermanos peregrinos. Después de llegar a las costas del Mar de Gobi, los más fuertes entre ellos trajeron adelante una visión de su propósito, que fue confirmada en los corazones de los demás. De esta manera comenzó la preparación de lo que se conoce como “la construcción de Shamballa”.

Hagamos una pausa por un momento para reflexionar sobre algunos de los detalles que los Maestros nos han dado sobre la topografía de la Tierra en aquel entonces. Según uno de los Dictados, el actual Desierto de Gobi era un gran mar interior, y sus aguas color azul-zafiro se estrellaban contra las laderas de los Montes Himalaya. Otro Dictado habla de “las aguas de rápido movimiento”. Esto sugiere que un gran cuerpo de agua llamado el “Mar de Gobi” tenía al menos una entrada y una salida. <<Había colinas no muy lejos del mar de Gobi, ocupadas por miembros salvajes de la raza humana, los cuales eran “rezagados”>>. Hay una amplia evidencia de que en una época hubo sin duda un Mar de Gobi. Un geólogo, el profesor Rehwinkel, afirmó que el territorio que ahora se conoce como el Desierto de Gobi, era en una época un gran mar interior tan grande como el Mediterráneo. “L a existencia de este mar interior es confirmada por los abundantes depósitos de sedimentos alrededor de la circunferencia, y también por la referencia histórica de los chinos en cuanto al “Gran Han Hai” o el Gran Mar Interior. El Dictado que menciona la salida desde Estados Unidos, indica también que ellos tuvieron que cruzar varios grandes océanos y continentes, y varios otros Dictados sugieren que desde el principio de los tiempos, siempre ha habido varios continentes de superficie seca. La Ley Cósmica tiende a apoyar esta opinión. La sobrepoblación de este planeta causada por permitir que miles de millones de “rezagados” lo ocuparan, hace obligatorio que el Tribunal Kármico tenga que encontrar continuamente nuevas oportunidades para que corrientes de vida no ascendidas rediman su karma. De ahí que era menester contar con grandes cantidades de tierra seca, de manera continua.

La construcción de Shamballa

En el Mar de Gobi había una isla con exuberante vegetación verde, sobre la que se decidió construir Shamballa. Más tarde, a esta isla se le llamaría la “Isla Blanca”. Atraídos por los lazos de un interés común en una causa, la próxima tarea de los treinta voluntarios consistió en encontrar el material con que construir Shamballa; y con la labor de sus propias manos, diseñaron y construyeron con mármol y piedra la visión que habían sostenido en sus mentes. Las condiciones eran similares a las que tenemos hoy. A esos individuos no se les dio ninguna asistencia especial. Tenían el velo, y no había idas y venidas de seres angélicos visibles. <<De todas partes del mundo, ellos llevaron con el sudor de su frente y no con místicas carrozas, todas las tremendas losas de mármol y demás piedras pesadas que formaron los edificios. Utilizaron los materiales más bellos que la Tierra podía ofrecer. Algunos de ellos, que eran fuertes en el uso de la magnetización, los ayudaron a levantar algunas de estas piedras que pesaban toneladas>>. Puede que la última afirmación sea de gran importancia.

¿Acaso estos sacerdotes, que tenían el poder para levitar piedras, encarnaron posteriormente en Egipto, y ayudaron a construir la Gran Pirámide de Guiza? Muchos se han cuestionado cómo el hombre podía colocar piedras individuales de veinte toneladas de peso cada una, en posiciones de gran elevación y con tal precisión que resulta imposible introducir una hoja de afeitar en las juntas. Los Maestros afirmaron que en la construcción de las primeras pirámides, se utilizó el poder de levitación.

Siguiendo con el relato de los Maestros, en la construcción de Shamballa, la primera tarea de los sacerdotes fue la de construir un bello puente que conectara tierra firme con la isla. Fue esculpido del mármol más bello, incrustado con oro puro, y contenía exquisitas figuras de querubines. Adyacente al puente de la Isla Blanca estaba una avenida delineada con árboles, que conducía al templo principal, que se suponía sería la residencia de Sanat Kumara. El templo principal se erigía sobre el punto más alto de la ciudad. Había escalones de mármol que conducían a él, interrumpidos por terrazas de hierba colocadas en intervalos cada doce escalones. Estas terrazas estaban adornadas con alegres flores de color y fuentes con tonalidades del arco iris. La gran puerta del templo era de una altura tremenda. Su trabajo de filigrana dorada reflejaba el sol como un espejo gigantesco. El templo principal de por sí, así como también el resto de la ciudad, fue construido utilizando mármol blanco -de ahí los nombres de “Isla Blanca” y “Ciudad Blanca”-. El templo de Sanat Kumara se parecía mucho al Taj Mahal de los tiempos modernos. Tenía una arquitectura ciclópea. Los minaretes blancos de la Ciudad apuntaban al cielo, y sus templos de cúpulas doradas daban la impresión de un gigantesco loto de fuego suspendido en la atmósfera. Bellas fuentes adornaban la fachada del edificio.

Shamballa no fue construida de una sola vez. La construcción era interrumpida frecuentemente por hordas destructivas que bajaban de las colinas, mataban a los constructores, y destruían su trabajo. Tan pronto como sus cuerpos físicos se desconectaban de sus etéricos (también llamados almas), ellos inmediatamente solicitaban que se les diera rápidamente la oportunidad de encarnar nuevamente, lo que siempre les era concedido. De manera impertérrita, los constructores continuaron durante novecientos años su servicio de Amor; apartaban los escombros y comenzaban de nuevo, viéndose a veces en la necesidad de reconstruir las mismísimas bases de los templos.

Sant Kumara entra a Shamballa

Había un Momento Cósmico más allá del cual la Ley Cósmica no podía permitir que la Tierra recibiera más energía; y Sanat Kumara tendría que venir, estuviera lista o no Shamballa, -y trabajando contra el tiempo, un día se completó la construcción de la ciudad. La Estrella Polar Lemuriana (que aparentemente realizaba una función similar a la de la Estrella del Norte actual) estaba en su apogeo, señalando este Momento Cósmico; y Sanat Kumara, acompañado por otros tres Kumaras de Venus, entró a Su residencia. Los constructores estaban felices y agradecidos.

Habían aguantado un esfuerzo de novecientos años para completar Shamballa, un sitio tan magnífico que nunca después se le ha podido igualar en toda la historia de la Tierra. Se arrodillaron en acción de gracias y Aplicación ante Dios y Sanat Kumara, formando así un registro etérico. Mies de años después, los peregrinos que entraban a Estados Unidos se sintonizaron con ese registro al establecer el Día de Acción de Gracias. Una vez en Shamballa, Sanat Kumara proyectó la inmortal Llama Triple de Dios. Nunca antes se había conocido en la Tierra la concentración de esa Llama, porque representaba la acción vibratoria del planeta Venus. Un diminuto hilo de esa Llama fue anclado en el corazón de cada uno de los diez mil millones de corrientes de vida pertenecientes a las evoluciones de la Tierra -tanto de los encarnados como de los desencarnados-. La crisis pasó y la Tierra fue salvada.

Formación de la Gran Hermandad Blanca

Acto seguido, era menester desarrollar medios y maneras mediante las que los hijos naturales de la Tierra y sus comprometidos Espíritus Guardianes pudieran ser despertados a su propia responsabilidad. Se requería que ellos crearan un aura de Luz para su planeta, a fin de satisfacer la Ley Cósmica, y de permitirle a Sanat Kumara regresar a Su Hogar Estelar.

Sanat Kumara se preparó para esto fundando la Gran Hermandad Blanca, un grupo interno unido de Seres Ascendidos. El Servicio de esta Orden Espiritual era enseñar la Ley Cósmica a los estudiantes interesados, y eventualmente a atraerlos a incorporarse a la Hermandad. De esta manera estarían ellos preparados para asumir en algún momento futuro, las responsabilidades y las posiciones ocupadas por los voluntarios de otros planetas. La Gran Hermandad Blanca está compuesta de Seres Ascendidos que son todos especialistas en alguna línea particular de Servicio Espiritual y Empeño. Su meta es liberar a la Tierra y a sus evoluciones.

Los Miembros de la Gran Hermandad Blanca viven únicamente para servir a Dios. Las primeras dos corrientes de vida de la Tierra que respondieron a esta Llamada, fueron Gautama Buda y el Señor Maitreya. Desde este comienzo. La Hermandad Blanca ha ido aumentando en fortaleza y número de miembros a lo largo de los siglos. Después de la llegada de Sanat Kumara, un sacerdote de la Orden de Zarathustra devolvió a la humanidad el conocimiento del fuego físico. Antes de la llegada de Sanat Kumara, hubo eras en las que sólo tres personas que sostenían la conexión de la Tierra con los ámbitos Divinos; y en una ocasión quedó una persona haciendo esta labor de sostenimiento. Esa conexión mantuvo la Tierra en órbita. Fue así como Shamballa fue completada en tres diferentes intervalos; fue destruida una o dos veces por la actividad cataclísmica. Un Maestro dijo que la destrucción final de Shamballa se registró en la literatura oculta como que ocurrió hace sesenta mil años. Según otro Dictado, <<los restos del puente que llevaba a la “Isla Blanca” todavía pueden encontrarse del Desierto de Gobi>>. bajo las arenas El desierto se formó como resultado de una acción cataclísmica, durante la que se cambió el Mar de Gobi a desierto. Cuando los edificios de Shamballa fueron destruidos, se creó encima de estos una contraparte etérica.

Permanezcamos por siempre agradecidos y recordemos el Servicio que prestó Sanat Kumara, uno de los más grandes benefactores que haya conocido la Tierra.

Referencia: El hombre, origen, historia y destino – Puente a la Libertad

 

¿Cómo venus ayuda a la tierra?

Grandes almas de Venus que pertenecen al mismo universo que la Tierra, se han ofrecido de voluntarias de tiempo en tiempo para renunciar a la gloriosa felicidad de la vida en su propio planeta a fin de contribuir al progreso de la gente de la Tierra.

Estas almas se someten a un exilio voluntario, y encarnan como hijos de hombres y mujeres que están aprendiendo sus lecciones como miembros de la raza humana.

Una de las restricciones de la vida terrena actualmente es que las almas entrantes deben someterse a la pérdida voluntaria de la “conciencia consecutiva”, la cual es una de las facultades naturales de la vida venusina. Cuando una de estas almas encarna en la Tierra, se olvida de sus glorias pasadas, se le opaca la visión interna, se le empaña su misión, y hasta el hecho de su exilio se le torna desconocido a su vida celestial. Aunque sus cuerpos internos brillan con un fuego celestial, es solo mediante destellos de intuición —un sentido de “añoranza”, un “sueño”— que el individuo está del todo consciente de su hogar planetario celestial.

A medida que avanza, si es afortunado en cuanto a padres, inmediaciones y circunstancias, podrá despertar lo suficiente para prestarle algún servicio al género humano, para levantar el telón a las “posibilidades” de tener un futuro más glorioso para su gente.

Son contadas las ocasiones —si acaso alguna— en que llegamos a conocer a estos individuos en el curso de una vida terrena; y aún así, cuando los hemos encontrado, sabemos instintivamente que si bien están entre nosotros, no pertenecen a nosotros, y estimulan la Llama de nuestro corazón a una Luz mucho mayor. Son ellos los precursores de lo que nuestra raza algún día llegará a ser.

La radiación de Venus es una vertida constante de Belleza y Amor. Su servicio, a través de su gente, consiste en ayudarnos a cambiar la radiación de la Tierra de ser un “grito de dolor y agonía” a un canto armonioso y pacífico.

Un tremendo servicio le ha sido prestado a la Tierra por la gente de Venus, mediante la entrada a nuestra atmósfera de uno de sus propios grandes gobernantes y Señores Cósmicos, y sus adláteres. Se le conoce por el nombre de “Sanat” Kumara, el “Gran” Kumara.

El sacrificio de Sanat Kumara

A los grandes Señores de Amor de Venus, reunidos en Santo Cónclave, se les avisó que su planeta hermano, la Tierra (llamada la Estrella Oscura o el Planeta Sombrío) no podía irradiar la luz suficiente para asegurarse por cuenta propia un sitio permanente en el sistema solar. Así como un hombre reemplaza un bombillo quemado en las luces del arbolito de Navidad, asimismo la Ley Cósmica debe -a modo impersonal— eliminar de su Cadena Cósmica, aquellos planetas o estrellas que no pueden realizar (o no realizarán) su destino individual y contribuir —dentro de un tiempo asignado para desarrollo— con una radiación de Luz, Paz y Armonía al universo del cual es parte. Cuando un planeta ha excedido el tiempo asignado para crecimiento y expansión, y se le encuentra sin un poder auto-generado y auto-sostenido de radiación para el bien, debe ser descartado, y devuelto sus elementos componentes a Lo Amorfo para ser re-polarizados y re-moldeados en una forma más productiva.

En vez de esperar que la Tierra fuera disuelta —dejando así a los millones de almas que estaban evolucionando allí, sin un hogar planetario en el cual trabajar hacia su propia maestría—, el Concejo de Venus se ofreció de voluntario a enviar algunos de sus miembros para llevar y sostener la Luz en la Tierra, hasta que se pudiera educar a la gente suficiente de dicho planeta en la Enseñanza de la Llama, y se les pudiera enseñar cómo regular su propia Llama de Vida para que emitieran una luz constante y sostenida. La Luz así cultivada en los corazones de los hombres sería, entonces, la “Luz del Mundo”, y los grandes visitantes de Venus, habiendo cumplido con Su misión, podrían retornar con amor -con el mismo amor con que vinieron— a su Estrella Celestial.

Al ser siempre los mayores los sirvientes de los menores, el mismísimo Señor Cósmico —Sanat Kumara— y tres de Sus Hijos, se ofrecieron para dirigir el grupo de misioneros. Los grandes Kumaras, con treinta voluntarios leales, se prepararon para su descenso a la atmósfera del planeta Tierra, sabiendo muy bien que deberían permanecer allí hasta que la cantidad suficiente de hijos de la Tierra hubieran despertado a la necesidad de la hora, y del Fíat Cósmico de que la Tierra debía emitir más Luz. Luego, estos hijos de la Tierra deberían entrar a los siglos de entrenamiento, auto-control y disciplina requeridos para convertirse en Señores de la Llama de sus propios corazones, y a través de esa Llama, liberar a los grandes Kumaras de Su Servicio de Amor y Luz.

Así, los treinta alumnos de los Kumaras les dijeron adiós a sus familias, a sus hogares, a su planeta, y comparecieron ante la solemne corte de los Señores del Karma de la Tierra. Este gran Concejo aceptó agradecidamente la entrada de estas almas a la rueda de la evolución de la Tierra. Cada uno fue atado a la rueda de la encarnación, de la experiencia terrena y de la muerte por tanto tiempo corno la Tierra necesitara del préstamo de la Luz de Ellos; y ninguno sería liberado hasta que llegara el momento en que la propia Luz de la Tierra fuera lo suficiente para cumplir con la exigencia de la Ley Cósmica. Sólo entonces estos treinta seres serían liberados de esta rueda, y regresarían a sendas evoluciones en su dulce planeta de Amor. ¿Acaso ha habido un sacrificio mayor que éste? Ellos se ofrecieron de voluntarios no por una encarnación de sufrimiento, una muerte, un nacimiento… sin por incontables e inconcebibles millones de vueltas.

La primera tarea de los treinta amorosos seres fue la de preparar un sitio para la llegada de su Señor. Cuando cada alma hubo sido envuelta por los “lazos del olvido” del magnetismo de la Tierra, y entrado al nacimiento, únicamente su amor ardiente quedaba para iluminarles el camino. No obstante, en aquellos primeros días, antes de que el viaje agotador hubiera opacado el brillo del Fuego Espiritual— a cada uno se le permitió recordar su propósito lo suficiente para encontrarse con sus hermanos peregrinos y unirse en la preparación del hogar para Sanat Kumara en la atmósfera de la Tierra. A esta gran preparación, la cual tomó cientos de años, se le conoce como la “construcción de Shamballa”, de la cual hablaremos próximamente.

La construcción de Shamballa

Actualmente en Asia Oriental hay un gran desierto sobre la tierra que una vez utilizaron los hermanos Venusinos como el hábitat de su Señor Cósmico. Hoy en día se le conoce como el Desierto de Gobi, y en aquel entonces era un bello mar interior en cuyo centro había una esplendorosa isla verde, a la cual Ellos llamaban “la isla Blanca”, y la cual habría de ser el sitio para la construcción de la imperecedera Shamballa, “el hogar del Amor Celestial”.

Los treinta voluntarios de Venus que habían atado la luz de sus almas a la rueda de la evolución de la Tierra, dieron inicio a la gran tarea de construir un templo de luz sobre la Isla Blanca, para que fuera el hogar de Sanat Kumara y sus adláteres. Laborando durante más de novecientos años, desencarnando de los gastados cuerpos terrenales para regresar sin el descanso espiritual de un reposo celestial, completaron los viejos templos abovedados la Perfección de la Ciudad Blanca que habría de ser la maravilla de la Tierra durante los siglos venideros. ¿Cómo puede describirse con meras palabras la constancia de este servicio, de manera que puedan transmitir la fidelidad de esos treinta Seres de Llama?

Finalmente, todo estuvo preparado. La hora de la iniciación de la Tierra había llegado. Los Señores Kármicos habían inclinado la cabeza ante la augusta presencia de Sanat Kumara y sus tres adláteres, y esperaban con amor Su visita. La Naturaleza y la selección del hombre estaban listos. Las estrellas y soles del sistema se detuvieron por un momento, y el supremo sacrificio se llevó a cabo en silencio.

Desde el aura de Venus, el primer gran destello rosa del aura en expansión de los Kumaras comenzó a teñir el cielo con la gloria de un amanecer celestial. Luego, hacia arriba se elevó una gran estrella de cinco puntas, hasta que permaneció suspendida encima del planeta Venus, intensificando la aureola de colores. Todas las almas en Venus sabían que cualquier Actividad Cósmica de los Kumaras era presagiada por la presencia de la Estrella, la cual parecía proclamar anuncios o decretos de los Señores de la Llama, los cuales afectarían el progreso del gran estado venusino. Todos los corazones de Venus estaban enfocados sobre esa Estrella, esperando Su mensaje del momento.

Lenta y majestuosamente, se elevaron a los rayos de la estrella cuatro figuras doradas brillantes, las cuales permanecieron por un momento vertiendo Sus bendiciones y el Amor más profundo de Sus corazones sobre planeta donde nacieron. Poco sabían sus hijos al respecto del profundo sentimiento en el corazón de los Kumaras cuando se despidieron de su estrella —no por una encarnación, sino por centurias inciertas, todavía no nacidas de la matriz del tiempo Y entonces se elevó una explosión de sonido, y la gente de Venus por primera vez en la historia del planeta, vieron que la estrella comenzó a moverse hacia afuera rumbo a la periferia de su esfera. Dentro de ella moviéndose lenta y majestuosamente, estaban las figuras de los Señores Solares. Todos cayeron de rodillas, y un bello himno de bendición y amor se elevó desde los habitantes de Venus, teñido con la gran tristeza de la partida envolviendo a las figuras que partían con un manto del más sagrado Amor. De esta manera, los cuatro Kumaras dejaron la Luz de Venus por la sombra del aura de la Tierra. De los siete Kumaras cuatro se auto-sacrificaron por los pecados del mundo y por la instrucción del ignorante, para permanecer hasta el final del actual manvántara.

¡Oh, qué distinta fue la recepción de la partida! La Tierra estaba girando oscuramente sobre su eje torcido, sin que hubiera siquiera un corazón elevado; no había canto alguno de bienvenida agradecida ¡Ah sí! treinta pequeños puntos de luz -cual débiles velitas vacilantes- guiaban el descenso de los Maestros Cósmicos, y lenta y majestuosamente la gran aura rosa cubrió la Tierra. ¿Qué fue ese repentino confort, esperanza y paz que entró a los corazones de los hombres? ¿Qué hizo que las flores marchitas elevaran sus cabezas, que los pájaros cantaran con una nueva dulzura, que los niños volvieran a reír? ¿Qué fue ese misterioso e invisible éter que entró a la mismísima atmósfera de la Tierra?

Sólo treinta espíritus que esperaban sabían, al tiempo que se arrodillaban en reverencia y amor, ante la sonriente presencia de su añorado Señor. ¡Oh, Sanat Kumara. Señor de Amor! Algún día te devolveremos a Ti y a tu brillante grupo a Tu amada estrella; y al partir la luz brillante de la Tierra será una magna cresta que te llevará triunfante, dejándonos una estrella de liberación, aceptada por la Ley Cósmica como un foco permanente de bendición en nuestro sistema —todo producto de Tu Amor.

Fundación de la Gran Hermandad Blanca

Cuando Sanat Kumara se ofreció a asumir el Cargo de Señor del Mundo, los Señores del Karma —quienes representan la Ley Cósmica que gobierna los asuntos del planeta Tierra y la evolución de la humanidad— le dieron la plena y absoluta autoridad sobre la vida y progreso de los hijos de los hombres.

Debido a que estos Señores de Amor habían ofrecido a la Ley Cósmica Sus propias auras de Luz para hacerle frente a los requerimientos de la Ley de que la Tierra contribuyera algo do Luz al sistema solar —o, de lo contrario, ser disuelta de la cadena— , se hizo inmediatamente evidente que era menester instaurar algún medio de entrenamiento para enseñarle a los hijos de los hombres cómo expandir su propia chispa de Divinidad; y, con el correr del I lempo, convertirse en Señores de la Llama e iluminar su planeta sin la ayuda de otras estrellas.

A fin de prepararse para este día, Sanat Kumara y su Concejo en Shamballa establecieron una gran Orden espiritual de Seres Divinos conocida como la Gran Hermandad Blanca, cuyos deberes y servicio era interesar, enseñar, guiar y proteger a los hijos de la Tierra, y eventualmente, atraerlos a la Hermandad y dejarlos asumir los cargos y responsabilidades originalmente ocupados por los seres voluntarios que vinieron desde mundos más evolucionados.

Mediante Su propio gran amor y radiación, esta Hermandad comenzó a despertar la Luz espiritual en las almas de algunos pocos miembros de la raza. Estos egos comenzaron a estremecerse en el sueño de su alma, y a responder a la Presencia y Llama del Amor de Sanat Kumara. De entre la gran masa de durmientes, comenzaron algunos a estirarse hacia arriba en conciencia, y los Maestros, alcanzando hacia abajo, efectuaron el primer encuentro entre la Tierra y el Cielo. Las primeras dos almas que de esta manera respondieron habrían de ser, en vidas mucho tiempo después, el Señor Gautama Buddha y el Señor Maitreya. Fueron ellos dos los primeros seres humanos que solicitaron admisión al Concejo de Shamballa, y que solicitaron entrenamiento y asistencia a fin de auto-prepararse para unirse a la gran obra de convertirse en portadores de la Luz para el mundo de los hombres.

Gran regocijo

¡Oh, cuan grande fue el regocijo en Shamballa cuando estos dos espíritus frescos y ansiosos, respondiendo a la Presencia de Amor, probaron que la Sabiduría y el sacrificio de los Señores de la Llama habían valido la pena, ya que de donde dos habían venido, seguramente vendrían más! Y así ha sido al punto que actualmente miles se han inscrito en la nómina del Concejo Cósmico, y los hijos de la Tierra han asumido gran parte de los cargos anteriormente ocupados por seres de otras esferas. Algún día, los mismísimos Ruinaras encontrarán que los hijos de la Tierra los han liberado de su exilio auto-asumido, y en el brillo de la Tierra podrán partir, tal cual vinieron, con amor dulce y paciente. Desde el momento en que el Señor Gautama Buddha y el Señor Maitreya se presentaron ante el gran Sanat Kumara —llamado “El Anciano de los Días” debido a la duración de Su servicio—hasta el momento en que pudieron asumir su cargo como Instructores Mundiales, centuria tras centuria de auto-disciplina, auto-negación y auto-maestría fueron escritas en el pergamino del tiempo, encarnando los hermanos una y otra vez, atravesando todas las experiencias que el Concejo Cósmico consideró instaurarían en sus almas la Fortaleza, la Constancia y el Amor requeridos para poder realizar su papel Cósmico con crédito, y con la certeza de la Victoria.

Referencia: Diario de el Puente a la Libertad – El Morya – Volumen 1

 

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