- 1. La atención dirige tu energía
- 2. Ver una condición y dirigir la atención hacia la solución
- 3. La Compasión Divina mantiene la armonía
- 4. El dominio de la mente se desarrolla mediante la práctica
- 5. Cómo aplicar la Ley de la Atención cada día
- Retira inmediatamente tu energía de la apariencia
- Comienza el día colocando tu atención en la Fuente
- Utiliza constructivamente la palabra
- Entrena conscientemente tu atención
- Conclusión
Ante las apariencias del mundo externo que sugieren malestar y angustia, muchas personas se preguntan cómo es posible evitar que su atención quede atrapada en esas condiciones. Después de todo, cuando algo ocurre frente a nosotros, parece natural observarlo, analizarlo y reaccionar emocionalmente ante ello. De ahí surge una inquietud muy común entre quienes comienzan a estudiar estas enseñanzas:
¿Cómo voy a ignorar todo el mal que pasa en el mundo? ¡Es imposible hacer caso omiso y que no me afecte! ¿Acaso no se requiere una sabiduría extraordinaria para controlar la mente?
Esta objeción parte, en buena medida, de una confusión sobre lo que los Maestros Ascendidos quieren decir cuando enseñan a retirar la atención de las apariencias de malestar y angustia. No se trata de negar lo que ocurre, cerrar los ojos ante el sufrimiento ni adoptar una actitud indiferente. Se trata de comprender que la atención dirige nuestra energía y que, por Ley, aquello sobre lo cual la fijamos persistentemente recibe nuestra energía vital y adquiere mayor poder en nuestra conciencia y en nuestro mundo.
Por eso, controlar la atención no es un acto de evadir nuestra responsabilidad de servir luz al mundo. Saber dirigir nuestra atención hacia el bien, es una de las formas más prácticas y poderosas de autocontrol, protección y servicio que beneficia a los demás.
Los Maestros explican que ante las apariencias angustiantes debes traer a tu conciencia y a tus sentimientos el hecho de que la Presencia es el único poder que puede corregirlas. Basta reconocer levemente una apariencia discordante para saber que debes hacer el llamado para solucionar cualquier situación, sin permitirte indagar o profundizar mucho en ese asunto, lo cual generalmente solo resulta en bloqueos adicionales. No debes permitir que tu atención alimente esa apariencia angustiante hasta que empiece a retroalimentarse hacia ti. La Maestría consiste en observar la imperfección y no permitir que la rebelión, el odio, el resentimiento o la depresión se agiten en tu mundo de sentimientos, sino que, dentro del corazón del Fuego Sagrado, afirmes firme y poderosamente: «¡No es verdad!» y exijas la manifestación de la perfección a través de esa corriente de vida o de esa situación.
1. La atención dirige tu energía
Los Maestros Ascendidos enseñan que la atención es uno de los poderes más importantes que posee el individuo, porque actúa como el canal a través del cual fluye su energía vital.
Saint Germain expresa esta Ley de la siguiente manera:
“La Ley Eterna de la Vida es: ‘Lo que piensas y sientes, lo traes a la forma; donde está tu pensamiento, allí estás tú, porque tú eres tu conciencia; y en lo que meditas, te conviertes’”.
Aquello sobre lo cual colocas tu atención recibe tu energía.
La energía que fluye constantemente desde la Presencia YO SOY es pura, perfecta y poderosa. Cada individuo la dirige mediante su pensamiento, sentimiento y atención, calificándola de acuerdo con aquello que contempla.
Cuando una persona mantiene su atención sobre el miedo, la enfermedad, la crítica, los conflictos o cualquier otra apariencia discordante, establece una conexión con esa condición y comienza a cargarla con su propia energía vital. Cuanto más persiste en contemplarla, pensar en ella, hablar de ella y reaccionar emocionalmente ante ella, mayor cantidad de energía le entrega.
Por esta razón, aprender a gobernar la atención constituye una parte fundamental del dominio de uno mismo.
La atención puede dirigirse conscientemente hacia la Presencia YO SOY, la armonía, la salud, la prosperidad, la paz y todas las cualidades constructivas que deseamos manifestar y expandir.
Donde va tu atención, fluye tu energía; y aquello que recibe constantemente tu energía adquiere fuerza en tu mundo.
2. Ver una condición y dirigir la atención hacia la solución
Un estudiante de estas enseñanzas puede observar las circunstancias de su entorno, comprender lo que está ocurriendo y reconocer aquello que requiere corrección. Su entrenamiento consiste en conservar el gobierno de su atención y dirigir su energía hacia la solución.
Ante una apariencia angustiante, puede reconocer la situación sin analizarla a profundidad y enseguida volver su conciencia hacia la Presencia YO SOY, invocando la Perfección necesaria para corregirla.
Por ejemplo, ante una apariencia de enfermedad, se debe sostener la atención sobre la Vida, la Salud y la Perfección de la Presencia YO SOY en todo su poderoso resplandor.
Frente a un conflicto, invoca armonía y paz. Frente a una carencia, contempla la abundancia ilimitada de Dios. Frente a una injusticia, mantén el sentimiento de armonía y pide que la acción correcta se manifieste.
De esta manera, la atención deja de servir como alimento para la apariencia y se convierte en un instrumento para atraer y sostener la solución.
Los Maestros también insisten en la importancia de gobernar nuestras conversaciones. Cada vez que una condición discordante se comenta repetidamente, se revive mentalmente y vuelve a cargarse con sentimiento.
Una de las formas más efectivas de retirar energía de una apariencia consiste en dejar de recrearla mediante el pensamiento, el sentimiento y la palabra.
Esto también se aplica al pasado. Las experiencias desagradables pueden convertirse en sabiduría cuando extraemos de ellas la enseñanza correspondiente y dirigimos nuevamente nuestra atención hacia lo que deseamos construir.
El pasado ya entregó su lección.
La atención pertenece al presente y puede utilizarse para crear algo mejor.
3. La Compasión Divina mantiene la armonía
Cuando contemplamos el sufrimiento de otras personas, nuestra energía puede convertirse en una poderosa ayuda si conservamos la armonía.
Los Maestros distinguen la lástima humana de la Compasión Divina porque producen efectos energéticos muy diferentes.
La lástima hace que el individuo entre emocionalmente en la angustia de la otra persona. Su atención queda absorbida por el sufrimiento y su propia energía comienza a adoptar esa misma cualidad.
La Compasión Divina, en cambio, contempla a la persona desde la conciencia de su Presencia YO SOY y sostiene para ella la Perfección que necesita manifestar.
Quien permanece sereno frente a una situación difícil puede irradiar paz, fortaleza, claridad y amor. Su armonía se convierte entonces en una verdadera ayuda para quien atraviesa la dificultad.
Puedes afirmar: “La Presencia YO SOY está allí. Su Perfección tiene el poder para gobernar esa situación”.
Así actúa la verdadera compasión: viendo más allá de la apariencia y sosteniendo la realidad divina que puede reemplazarla.
Cuanto mayor sea nuestra armonía, mayor será nuestra capacidad de prestar un verdadero servicio.
4. El dominio de la mente se desarrolla mediante la práctica
Ante esta enseñanza puede surgir inmediatamente la objeción: “Es imposible ver tantas cosas discordantes y evitar que me afecten”.
Sin embargo, los Maestros enseñan que este dominio es perfectamente posible porque la atención es una facultad nuestra y, por lo tanto, puede ser educada y gobernada. El hecho de que durante muchos años hayamos permitido que reaccione automáticamente ante todo cuanto ocurre a nuestro alrededor no significa que deba continuar haciéndolo de esa manera.
Una persona puede encontrarse frente a una circunstancia difícil, comprender lo que sucede, tomar las decisiones necesarias y realizar cualquier acción práctica que corresponda, mientras conserva interiormente su armonía y dirige su energía hacia la solución.
Ese es precisamente el entrenamiento.
Al principio, la mente puede regresar una y otra vez hacia el problema. Cada vez que esto ocurra, el estudiante debe volver a tomar a su atención de la mano y dirigirla conscientemente hacia la Presencia YO SOY y hacia la Perfección que desea manifestar.
Gobernar la atención es una habilidad que se adquiere mediante entrenamiento consciente.
Si la situación requiere salud, sostiene salud; si requiere armonía, sostiene armonía; si requiere justicia, invoca Justicia Divina; si requiere una solución, pide a la Presencia que produzca la solución perfecta.
Por eso, dirigir la atención hacia la Presencia YO SOY constituye el fundamento de esta práctica, pero esto también significa contemplar y sostener las cualidades perfectas que proceden de Ella.
¿Se requiere una gran sabiduría para lograrlo?
No es necesario esperar a poseer una sabiduría extraordinaria antes de comenzar a gobernar la mente. El dominio se desarrolla mediante decisión, vigilancia y práctica constante.
Durante años, muchas personas han permitido que sus pensamientos salten automáticamente de una preocupación a otra, reaccionando ante cuanto aparece en el mundo externo. El estudiante comienza entonces a asumir conscientemente la autoridad sobre la mente.
Cada vez que descubras que tu atención se ha dirigido hacia una preocupación, una crítica, un temor o un recuerdo discordante, puedes redirigirla hacia el bien que deseas manifestar. Ese sencillo acto repetido muchas veces desarrolla autodominio.
Primero pueden ser algunos minutos. Después una hora. Luego períodos cada vez mayores. La constancia convierte gradualmente el autocontrol en un hábito.
La transformación comienza con una decisión muy sencilla: “Yo elijo dónde enfoco mi atención”. Desde ese momento, la mente empieza a convertirse en un instrumento obediente de la conciencia en lugar de actuar únicamente por hábito.
5. Cómo aplicar la Ley de la Atención cada día
La comprensión de esta Ley adquiere verdadero valor cuando comienza a aplicarse en la vida cotidiana.
Retira inmediatamente tu energía de la apariencia
Cuando una condición intente producir miedo, preocupación o angustia, dirige conscientemente tu atención hacia la Presencia y afirma su autoridad.
Puedes utilizar decretos como: “¡Tú no tienes poder en mi mundo!” “¡Amada Presencia YO SOY, asume el mando aquí y produce Tu Perfección!”
La firmeza interna corta el hábito de entregar energía a la apariencia y establece nuevamente la autoridad de la Presencia.
Comienza el día colocando tu atención en la Fuente
Los primeros momentos del día ofrecen una oportunidad extraordinaria para establecer la dirección de nuestra conciencia.
Antes de sumergirte en las actividades externas, coloca tu atención sobre la Presencia YO SOY, reconoce Su Poder y pide que gobierne tus sentimientos, pensamientos, palabras y acciones durante todo el día.
Puedes afirmar: “La Magna Presencia YO SOY y la Hueste Ascendida son lo primero este día”.
De esta manera, comienzas la jornada desde tu Fuente en lugar de permitir que las circunstancias externas determinen inmediatamente tu estado interno.
Utiliza constructivamente la palabra
Cada conversación es también una oportunidad para gobernar la energía. Ante rumores, críticas, errores ajenos o acontecimientos angustiantes, el estudiante debe aprender a utilizar el silencio y a dirigir internamente su atención hacia la Presencia de Dios en cada persona.
Puede reconocer: “YO SOY la Presencia. YO SOY la Perfección que elijo sostener”.
Cada palabra constructiva preserva tu energía limpia y contribuye a purificar la atmósfera que te rodea.
Entrena conscientemente tu atención
Cuando descubras que tu mente vuelve repetidamente hacia una limitación, utiliza tu autoridad y cambia deliberadamente el foco.
Puedes decretar: “¡Amada Magna Presencia YO SOY, asume el mando de mi poder de atención y mantenla fija en Ti y en Tu Perfección!”
Con la práctica, esta acción se vuelve cada vez más rápida y natural. Cada vez que recuperas el control de tu atención, recuperas también el gobierno de tu energía.
Conclusión
La Ley de la Atención nos muestra una responsabilidad extraordinaria: cada persona decide continuamente qué condiciones alimenta con su energía vital.
El mundo externo presenta innumerables apariencias que buscan atraer la atención mediante el miedo, el conflicto, la crítica, la preocupación y la angustia. El estudiante consciente aprende a gobernar esa facultad y a colocarla conscientemente sobre aquello que desea expandir.
Puede observar una necesidad y sobreponer allí la solución. Puede contemplar a una persona en dificultad y sobreponer allí a su Presencia YO SOY. Puede encontrarse frente a una apariencia discordante y mantener su conciencia anclada en la Perfección. Puede utilizar cada sentimiento, pensamiento y palabra para alimentar la armonía, la paz, la salud, la abundancia y el bien.
Controlar la atención significa gobernar conscientemente el flujo de nuestra propia energía vital. Y cuanto más aprendemos a dirigir esa energía hacia la Perfección, mayor es nuestra capacidad de transformar nuestro propio mundo y de prestar un verdadero servicio a los demás.
Por eso, frente a cualquier apariencia, recuerda siempre esta sencilla Ley: Aquello que recibe tu atención recibe tu energía. Y esa energía tendrá que retornar a ti por ley.
Elige conscientemente qué deseas alimentar.




