Madre María

Reciban la asistencia de los Ángeles y Arcángeles | Madre María

En calidad de una mujer que en una ocasión llevara puesto un cuerpo terrenal similar al de ustedes, puedo decirles que ni José, ni Jesús ni Yo podríamos haber sido victoriosos en Nuestra asociación con la humanidad y las apariencias humanas de la época, ni en Mi asociación con los discípulos en el establecimiento de la Dispensación Cristiana, de no haber sido por la presencia constante y amoroso cuidado de los poderosos Arcángeles y la Hueste Angélica. He dicho esto una y otra vez. Por toda la eternidad habré de estar agradecida por Su vigilancia, cuidado y servicio que Me prodigaron.

Una vez que hayan sentido la presión del poder de alguno de estos poderosos ángeles mediante su meditación (y podrán sentir esa presión si ponen su atención sobre ellos y piden su bendición o protección, sanación o sea lo que fuere que necesitasen), estarán indudablemente agradecidos de tenerlos como sus constantes y todopoderosos Amigos de Luz, al tiempo que avanzan a lo largo del sendero de la Vida con su mano sobre la Mano de Dios, sirviendo al prójimo y a la vida aprisionada por doquier.

El júbilo más tremendo que puede haber es SERVIR A DIOS, especialmente cuando experimentan el gran optimismo de la Hueste Angélica para sostener su entusiasmo en ese servicio, cuando tienen la fe de los Ángeles para sostener su CONFIANZA EN DIOS, cuando tienen el poder sanador de la Hueste Angélica instantáneamente disponible al hacer el Llamado para resucitar y revivificar la estructura atómica, y cuando tienen el pleno momentum angélico de Fuego Violeta a su comando para utilizar en la purificación de los registros etericos destructivos que puedan estar todavía en sus mundos… ¡y que constituyen las causas y núcleos de todas las apariencias perturbadoras!

Estos Ángeles son extremadamente bellos, humildes y empero poderosos, tan obedientes y dispuestos a hacer la voluntad de Dios según se expresa a través de cualquiera de Nosotros. Muchas veces he enviado a Mis Legiones a sitios donde se encontraban los enfermos, los desprovistos y los afligidos. Esos ángeles —tan bellos— con brillantes alas de luz, bello cabello dorado y destellantes vestiduras de tonalidades iridiscentes, no hacían más que humildemente hacer la venia frente a Mí y voluntariamente iban a esos sitios donde era grande el sufrimiento. Muchas, pero muchas veces su asistencia era rechazada debido a la incredulidad y a la falta de aceptación de sus servicios.

Muchas veces, la gente a la que se enviaba la asistencia en respuesta a sus oraciones, no aceptaba Su ayuda cuando le llegaba; pero nunca, por más que esos ángeles regresaran con su misión sin realizar, se sentían desanimados. Sencillamente hacían la venia humildemente ante Nosotros, a la espera de la nueva expresión de Nuestra voluntad. A veces, el mismo ángel regresaba al mismo individuo una y otra vez hasta que éste último, en un momento de gracia, podría aceptar (y aceptaría) el don de sanación o sea lo que fuere que me había hecho enviar al ángel en respuesta a su oración.

Encontrarán que es bien fácil trabajar con la Hueste Angélica! Los Ángeles no son seres de lógica ni de razón, sino de Amor Divino y trascendental. ¡Son inteligentes —oh, sí muy inteligentes! Pero su amor responde INSTANTÁNEAMENTE a la dirección de cualquier Ser Divino o ser no-ascendido que fervorosamente los invoque en el Nombre y autoridad de su propia Presencia «YO SOY» individualizada. Responden especialmente a aquéllos de ustedes que los conocen por nombre y que los invocan a diario.

 

Servicio íntimo del ángel guardián

No existe ángel que no responda al llamado que le hace algún individuo, no sólo de aquéllos de ustedes que conocen el servicio de la Hueste Angélica… ¡sino de cualquier alma que necesite ayuda! Aquéllos de ustedes que conocen los nombres de los siete Grandes Arcángeles y sus Arcangelinas y conocen los nombres de muchos de los Grandes Querubines y de la Hueste Angélica, son particularmente bendecidos, ya que por ello tienen una comunión más íntima con dichos Seres. Este sentimiento íntimo de asociación puede desarrollarse hasta llegar a ser un momentum, hasta que ustedes verdaderamente sientan — aquí mismo en el mundo de las apariencias físicas— que están en «términos íntimos» con uno o más de Ellos. A menudo, esa afinidad se consuma mientras que sus cuerpos físicos duermen por la noche. Su ángel guardián a menudo los acompaña al Royal Tetón o a algún otro Retiro donde los Maestros Ascendidos están reunidos. Se les permite entonces consultarlos y aprender mucho de Ellos. Este ángel guardián podrá ser ya sea su ángel Ministrador o, como acabamos de decir, uno con quien ustedes han desarrollado un sentimiento particularmente íntimo de Amor Divino y devoción.

¡Ahora, Hijos Míos, DEJEN IR, DEJEN IR, DEJEN IR toda apariencia de carestía, de mala salud y de apariencias discordantes de la índole que sea que los esté perturbando! ¡De ahora en adelante, VIVAN EN LA ACEPTACIÓN DE LA PERFECCIÓN AHORA MANIFESTADA! Sepan siempre que, como madre suya, Yo estoy tan disponible a ustedes con Mi asistencia sanadora como la madre más amorosa en la Tierra—¡aún más, ya que Mi conciencia es omniabarcadora! Yo puedo oír los Llamados a «María» que emanan de sus corazones… ¡aunque tal llamado le resulte inaudible a los oídos humanos!

 

Tomado del libro: Diario del Puente a la Libertad –  Madre María

Serapis Bey Editores

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59 comentarios

  1. Gracias, gracias, gracias. Desde niña jamás me he sentido sola, siempre les hablo en plural porque algo en mi ser me dice que no es sólo un ángel guardián quien esta conmigo. Agradecida por la asistencia de mis amados ángeles y Arcángeles. Por la mirada siempre amorosa de mi adorada virgen y el infinito amor de Jesús. Dios conmigo, Dios en mí.

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