Tomado del libro de Saint Germain
Es sabio que utilicen a diario este comando para ayudar a otros a ser libres: «Yo, el Cristo, la Poderosa Presencia YO SOY, ordeno que no haya ninguna interferencia en la Verdad que se le transmite a los demás, y decreto que la Verdad constituye siempre Su propia defensa, permitiéndole a todos recibir la plenitud de la misma».
Esto hará que se proyecte alrededor de los estudiantes más jóvenes una Presencia protectora que no aceptará sugestiones que puedan alejarlos de la Verdad y de la Presencia en la cual sintieron esa respuesta interna.
A menudo, el simple hecho de decretar algo con firmeza permite que se manifieste. A los estudiantes les cuesta concebir que una afirmación positiva y certera muchas veces abre de par en par la puerta para que la manifestación de lo que se pide se expanda enormemente.
Es muy fácil gobernar el pensamiento si tan solo se le detiene antes de que gane impulso. Digan con autoridad: «¡Atención! ¡Detente ahora mismo! ¡Sal de aquí!».
El establecimiento de un Hogar de los Maestros Ascendidos en el plano físico recae completamente bajo la dirección de esa Inteligencia Superior que se manifiesta a ciertos intervalos cósmicos. La mejor actitud es simplemente regocijarse en la idea y dejar que la Gran Sabiduría la haga realidad. Muchas veces es absolutamente esencial que la idea se transmita primero al ser externo; pues al hacerlo, se puede realizar cierta preparación en lo físico que Nos ahorra una gran cantidad de energía.
Bendición: ¡Tú, Gran Presencia Gloriosa y Radiante! ¡Tú que eres la Sabiduría, el Poder y el Amor, el influjo de Luz que envuelve a cada uno! ¡Poderoso Dios de Luz! ¡Tú, Poderoso, Eterno y Radiante, eres por siempre la Presencia Directriz de estos Tus hijos!
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