Tomado del libro de Saint Germain
«Siempre que surja la idea de algún tipo de perturbación en otra persona, sin importar cuál sea la causa, el deber de ustedes, como estudiantes de la Luz, es el de asumir una postura inquebrantable de: «¡Solo Dios está actuando en esa persona, lugar o condición!». Al hacer esto, le están otorgando el poder a quien verdaderamente le corresponde; y de este modo, contribuyen a que fluya el pleno Poder Interno de la Corriente de Amor Divino. ¡Practicar esto constantemente con alegría y con el reconocimiento certero de su Poder Interno de la Poderosa Presencia YO SOY, los hará absolutamente invencibles!
En la aplicación de la Ley, los estudiantes suelen decir: «Oh, esto no funcionó». Yo les digo que es absolutamente imposible que no funcione, a menos que, de alguna manera, le hayan otorgado poder a la apariencia externa.»
A veces, lo lamentable con los estudiantes, es que no prestan atención a las pequeñas manifestaciones de esa Gran Presencia. Puesto que siempre estamos avanzando de lo menor a lo mayor, ¿Cómo podemos recibir lo mayor si no reconocemos lo menor? Les aseguro que toda la Actividad de Dios avanza de una manera perfectamente lógica.
Cuanto más reconozcamos las pequeñas manifestaciones, más rápido recibiremos las grandes. Por ejemplo, en el mundo de la educación externa, si un niño no aprendiera las letras ni cómo combinarlas, ¿Cómo podría alguna vez llegar a formar palabras?
El ser personal tiene la tendencia a ignorar las cosas pequeñas por considerarlas irrelevantes para, en términos modernos, querer «ir tras lo más grande». Sin embargo, en la actividad de la Poderosa Ley no existe diferencia alguna entre un resultado pequeño o grande, siempre y cuando el estudiante esté lo suficientemente consciente de la Poderosa Presencia YO SOY actuando.
El estudiante que necesite, o crea necesitar, alguna manifestación de la Presencia para fortalecer su fe en que puede alcanzar logros mayores, encontrará un gran provecho al meditar sobre esta enseñanza, ofrecida como un humilde esfuerzo por despejarle el camino. ¡En el instante en que surge la demanda por algo, eso demuestra que ya está en camino!
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