Tomado del libro de Saint Germain
En lugar de permitirse lamentarse por su aparente inhabilidad para dominar al ser externo, utilicen esa energía para conquistar la condición, dándole la cualidad que necesitan para la solución de su problema.
Digan: “Por el Poder de Dios en mí, YO SOY el pleno dominio de toda condición y resuelvo esto ahora mismo; y me niego a darle poder a condiciones, personas, lugares, cosas o actividades externas. He aprendido a saber que solo existe Dios en mi vida, mi mente, mi cuerpo, mi hogar, mi mundo y mis asuntos”.
Es necesario que asuman esa misma actitud determinada, sin importar lo que parezcan mostrar las apariencias. Si es necesario, grítense silenciosamente por dentro: “¡Me mantengo firme! ¡Solo existe Dios en Acción en todo lo que me concierne!”.
Estoy verdaderamente agradecido de que algunos estén comprendiendo la gran necesidad de la autocorrección y estén determinados a triunfar. Todos los que hagan esto se encontrarán avanzando firmemente, y una y otra vez tendrán pruebas de esta Poderosa Presencia Activa.
Dentro de poco esto les dará toda la fe y el valor del mundo para poner el pie sobre el cuello del ser externo y mantenerlo siempre sujeto y obediente a este Poderoso Ser Divino Interno.
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