La armonía
El éxito de todo llamado que realizamos depende de la pureza y la armonía de nuestro mundo emocional. Es necesario mantener la armonía en los sentimientos para que la energía divina fluya a través de nosotros sin obstrucciones y pueda proyectarse a nuestro alrededor para cumplir el requerimiento por el cual la hemos invocado.
“YO SOY la Presencia que hace el llamado, YO SOY la Presencia que lo responde”. Todo llamado es una actividad interna que la misma Presencia YO SOY pone en acción a través del individuo para traerse a sí misma a la manifestación. La Presencia YO SOY es la única que puede decir “YO SOY”.
Ella es el único poder, la única Presencia activa en todo el universo, pero esta Magna Presencia YO SOY requiere de unos vehículos en armonía a través de los cuales poder expresarse, reafirmarse y salir al mundo del individuo para ponerlo en perfecto orden divino. Es decir, el estudiante debe avanzar un cierto porcentaje y la Luz avanzará el otro porcentaje hasta que ambos se encuentren en la línea de contacto. Sin embargo, la ley estipula que basta con avanzar un tercio del camino; la luz avanzará los otros dos tercios.
La armonía es la ley del universo. Antes de realizar un llamado, los cuerpos deben ser aquietados al máximo de las posibilidades. Es una actividad que toma algunos segundos; no se trata de entrar en un estado de letargo, lo cual anularía completamente el poder dinámico de la Presencia, sino de aquietarse de manera que se establezca un estado apacible, permitiendo que los sentimientos estén armoniosos, la mente en calma y el cuerpo físico relajado. Es así como se dispone a los vehículos para ser receptores de la sutil pero poderosa energía proveniente de la Presencia.
El poder descargado no reside en la tensión ni en la compulsión. No obtiene mayor beneficio quien habla más alto ni quien pronuncia las palabras con mayor rapidez, sino aquel que, en la serenidad de la armonía, le permite a esta Gran Presencia Maestra comandar y dirigir. Amados hermanos, comprendan, mis amigos, que en todo llamado es la misma Presencia YO SOY quien se expresa, y a ella no le es necesario tensionarse para que la energía responda su mandato; siendo la soberana del universo, basta con que afirme serenamente: “hágase la luz” para que así sea hecho, porque la energía responde con alegre obediencia a su más leve comando.
“La ley divina responde únicamente a la armonía”. Es solo cuando estamos en estado de armonía que la energía responde a nuestros llamados con la misma perfección con la que fue emitida desde la Fuente Divina.
Tensionarse durante el llamado o durante la meditación es dudar de la ley, y ante la duda, la ley se anula, ya que la ley que opera detrás de toda manifestación, tanto material como inmaterial, es la armonía. En el preciso momento en que se empieza a hacer esfuerzo, la energía —que es inteligente y muy sutil— reconoce que no está siendo comandada por la ley de la vida, y deja de responder.
La energía que fluye desde la Presencia YO SOY es pura, perfecta y todopoderosa, empero, cuando pasa a través de un sistema de cuerpos inferiores que están inarmoniosos, la tremenda descarga de energía divina se distorsiona y queda coloreada por el sentimiento predominante que haya en el mundo del individuo. Esto significa que nuestros sentimientos son los vehículos a través de los cuales la energía divina se expresa en el mundo físico. Si permitimos que la discordia, el miedo, la ira o cualquier otro sentimiento perturbador se arraigue en nuestro ser, estaremos impidiendo que la energía divina se descargue en su estado puro y que pueda cumplir con su objetivo benéfico.
Lo que invoca la gran descarga de energía no son las palabras, sino el sentimiento. Sin importar cuánta presión hubiera en el mundo individual de cada estudiante, la actitud correcta que se debe asumir es una de serena tranquilidad y sosiego, sabiendo que la Presencia YO SOY siempre está al mando y que su infinita sabiduría pondrá nuestro mundo en perfecto orden divino, siempre y cuando se mantenga la armonía en los sentimientos.
El cuerpo emocional es el más grande en términos de proporción e influencia, y es el más activo de todos los cuerpos inferiores. Es a través de los sentimientos que determinamos el tono vibratorio de la energía que liberamos, y esta energía, siendo creativa por naturaleza, tratará de recrear o potenciar lo que sea que haya en nuestro mundo de sentimientos.
Si un rayo de luz pasa a través de un cristal opaco y pintado de color rojo, su intensidad se verá disminuida y su reflejo asumirá una tonalidad similar. Así sucede con nuestra energía: cuando los sentimientos están inarmoniosos, no solo se disminuye la intensidad de la energía recibida, sino que se colorea con la tonalidad que nosotros mismos le hayamos impuesto.
Cada vez que hacemos un llamado a la Presencia YO SOY o los Grandes Seres, estamos abriendo una puerta a la más alta frecuencia de luz y poder, pero si esa puerta está contaminada con vibraciones constantes de inarmonía, la luz que entra a nuestra vida se verá distorsionada.
Les recuerdo con todo mi corazón: La armonía es la llave dorada para que los llamados a la luz manifiesten toda su gloria y plenitud. Recuerden hacer sus llamados con sentimiento de armonía y reposo, aumentando gradualmente en intensidad y serena confianza, tratando de alcanzar ese punto en el cual puedan comandar poderosamente y sin tensión.
Bueno, y para quienes no dejan de preguntarse: “¿pero cómo puedo tener armonía, con tantos problemas?”, el Mahá Chohán nos dice: “Algo es claro, no se puede tener armonía y problemas al mismo tiempo. Retira la atención del problema y ponla sobre la Presencia YO SOY”. Así de simple, así de poderoso.
Este fragmento fue tomado del libro: los siete arcángeles y sus poderosos decretos del YO SOY. Te comparto el enlace del libro en la descripción. En los libros “electrones de la Presencia YO SOY” y en el nuevo “libro de la Presencia YO SOY” está explicado el paso a paso para desarrollar la práctica de la Presencia correctamente.
La Ciencia Cósmica del Sentimiento Armonioso
Cada sentimiento que albergamos dentro de nosotros emite una vibración que se sintoniza con las corrientes cósmicas que están en constante movimiento a nuestro alrededor. Nuestras propias vibraciones atraen a nuestra vida experiencias y circunstancias que coinciden con esa frecuencia interna de vibración.
Así, si cultivamos sentimientos de amor, paz y armonía, inevitablemente atraeremos a nuestras vidas manifestaciones que reflejen esas mismas cualidades elevadas. Por el contrario, si permitimos que sentimientos de ira, miedo o descontento se arraiguen en nuestro ser, atraeremos experiencias que reflejen esa inarmonía. Por eso es tan esencial mantener nuestros sentimientos sintonizados con la perfección de la Presencia YO SOY y los Grandes Seres, pues la energía divina irá hacia donde se sienta internamente llamada y allí actuará para beneficio de quien la invoca.
Al practicar la armonía en los sentimientos, estamos aprendiendo a controlar las fuerzas cósmicas que nos rodean, convirtiéndonos en co-creadores conscientes de nuestras vidas. Este es uno de los más grandes regalos que la vida nos ha permitido conocer: El poder de tomar el control de nuestro destino a través de la maestría sobre nuestros propios sentimientos.
La restauración de la armonía debe ser nuestra prioridad número uno. Todo sentimiento adverso sostenido por largo tiempo puede convertirse en una carga muy pesada que luego tomará mucho más tiempo y esfuerzo disolver. La restauración de la armonía puede lograrse de manera rápida y efectiva a través de la invocación de la Llama Violeta. La Llama Violeta es el poder del corazón de Dios que puede transformar instantáneamente toda energía mal calificada en luz.
El Amado Arcángel Miguel nos enseña: «Cuando estás en paz, estás envuelto en una armadura de luz que ninguna fuerza oscura puede penetrar”. Antes de realizar un llamado a la Presencia YO SOY, debemos preparar nuestro templo cuerpo, asegurándonos de que estamos en un estado de paz y serenidad. Únicamente en ese estado de armonía interna puede la energía divina fluir con total pureza y poder, estableciendo un canal perfecto para la manifestación de la luz.
La amada Madre María nos enseña que la preparación es la mitad del éxito en cualquier invocación: “Antes de acercarte al altar de tu propio corazón, asegúrate de que has limpiado tu mente y tus sentimientos de toda impureza». Esta limpieza interna puede lograrse simplemente tomando unos momentos para respirar profundamente y centrar nuestra atención en la paz de la Presencia YO SOY, o en un Ser de luz con el que sintamos afinidad, como un Maestro Ascendido, un Elohim o un Arcángel.
Una vez que hemos establecido esta paz interna, estamos listos para hacer nuestros llamados con fervor y seguridad. Un llamado hecho desde un estado de perfecta paz y reposo, tiene el poder de mover montañas. El poder de la energía armoniosa es una corriente de luz pura que no conoce oposición y puede manifestar la plenitud de toda la perfección con que fue diseñada.
Tomado del libro: Los siete arcángeles y sus poderosos decretos del YO SOY.


