Tomado del libro de Saint Germain
Enseñanza
La actitud del verdadero estudiante consiste en afirmar: «¡Solo Dios está actuando en esta situación, y Él manifestará el Bien y la Justicia a partir de esta misma energía!».
Cuando las personas se niegan a escuchar, a veces la vida permite que sigan su curso obstinado hasta que sufren un golpe contundente que las obliga a despertar y prestar atención. ¡Despierten y manténganse firmes por la Única Presencia del Bien y la Justicia! Tener la disposición para enfrentar las propias creaciones humanas, reconocer los errores y dar media vuelta para corregirlos, requiere de una fortaleza inmensa.
Cuando a un pensamiento se le permite dar vueltas en la mente, comienza a agitar el mundo emocional y a generar un sentimiento; y una vez que esto ocurre, resulta muy difícil controlarlo. A cualquier pensamiento perturbador díganle de inmediato: «¡Me niego a dejarte actuar; sal de aquí ahora mismo!».
Cada estudiante debe enfrentarse a sí mismo, observar qué es lo que necesita corregir en la actividad de su ser externo, y luego proceder a corregirlo sin demora. Solo existe una causa para todo lo que ocurre en la vida de un individuo, y esa es su propia creación consciente.
Cada estudiante tiene que asimilar profundamente esta verdad, enfrentarla y luego conquistarse a sí mismo. En lugar de reconocer a Dios como la única Causa, la mayoría de la humanidad, mediante su actividad externa, crea ideas equivocadas y origina causas que inevitablemente terminan generando aflicción.
Bendición: ¡Tú, Gran Presencia Gloriosa y Radiante! ¡Tú que eres la Sabiduría, el Poder y el Amor, el influjo de Luz que envuelve a cada uno! ¡Poderoso Dios de Luz! ¡Tú, Poderoso, Eterno y Radiante, eres por siempre la Presencia Directriz de estos Tus hijos!
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Decretos
«¡Magna Presencia YO SOY! ¡Asume el mando de mi mente, de mi cuerpo y de mi mundo por siempre! ¡Controla mis pensamientos y mis sentimientos, y vela porque nada vuelva a entrar en mi conciencia que no sea la Perfección de los Maestros Ascendidos!»
«¡YO SOY el Control Divino de mi atención, el Control Divino de mis pensamientos y sentimientos, el Control Divino de mi mundo; y por el Poder de Dios, la Magna Presencia YO SOY, mantengo mi mente eternamente sostenida en la Luz!»
«¡Detente ahora mismo! ¡Tú no tienes poder para actuar en mi mente ni en mi mundo! ¡Esta Luz es Todopoderosa, fuera de mi camino!»
Instrucción para que tu decreto sea invencible: Recuerda que un decreto pronunciado mecánicamente, sin la convicción interna, es como un motor sin combustible. Antes de pronunciarlo, aquiétate. Siente la Paz y el inmenso Amor latiendo en tu pecho. Luego, dilo con un profundo sentimiento de autoridad, con voz firme y clara, sabiendo que en el instante en que dices «YO SOY», pones en acción el poder del Universo para cumplir tu mandato.
¡Párate glorificado en Mi Luz, pues «YO SOY» la única Presencia y Autoridad actuando en tu mente hoy y siempre!



