Nosotros habitamos en un ámbito dentro del cual no hay imperfección alguna. Calificamos para vivir allí debido a que Nuestra conciencia fue entrenada para no crear siquiera un pensamiento o sentimiento que pudiera ser inarmonioso. Cada corriente de vida, todo ser en el universo, crea desde dentro de sí la atmósfera y mundo de actividad en el que habita. Cualquiera puede vivir ya sea en el reino del cielo ahora mismo, o seguir en la generación de los pensamientos y sentimientos humanos, viviendo en el ámbito síquico y astral (que no es otra cosa que “infierno” de las creaciones humanas).
Todo lo que podemos hacer es exhalar sobre la vida de ustedes, la esencia de Nuestra convicción, el Amor de Nuestros corazones, la felicidad de Nuestros seres, esperando estimular la chispa dentro de ustedes hasta el punto en que (cuando Nos retiramos) la conciencia positiva no retrocederá de nuevo. A veces después de haber encendido un fuego en el corazón y de haberlo abanicado con Nuestro fuelle hasta convertirlo en una llama, ustedes han visto cómo, una vez que se retiró la presión del fuelle, las llamas volvieron a apagarse, reduciéndose a meras chispas. Esto es algo parecido a Nuestra actividad con la humanidad. Mientras que fluye la presión de Nuestro rayo, el poder de Nuestra invocación y la presión de Nuestros Sentimientos, la gente responde a Nuestra radiación, la luz de sus corazones se expande. Estamos muy agradecidos cuando vemos que esta expansión tiene lugar; y si tan siquiera uno de ustedes puede sostener su luz expandida después de Nuestra visitación y mantenerla, llevando la radiación a su prójimo, Nos sentiremos indudablemente realizados.
Tomado del libro: Diario del Puente a la Libertad – Kwan Yin
Serapis Bey Editores