En el comienzo todo era bueno
Es importante que ustedes, estudiantes de la luz, comprendan la historia de su propia trayectoria a través de los siglos para empuñar el cetro de dominio y corregir los errores que han mantenido atada a la humanidad a la rueda de la reencarnación.
Ustedes han escuchado historias alegóricas sobre una fruta prohibida y un jardín del edén. Sin embargo, la instrucción descargada por la Jerarquía Espiritual y la Amada Presencia YO SOY revela una Verdad mucho más profunda, científica y lógica. La caída no fue un evento súbito provocado por la ira divina, pues Dios es Amor y solo conoce la perfección; la caída fue un proceso gradual de descenso en la conciencia, un cambio en la atención y un mal uso del sagrado don del libre albedrío. Para recuperar su herencia divina, deben comprender cómo se tejieron las sombras, para que así, mediante el uso de la llama violeta Transmutadora, puedan disolverlas y liberar su vida para siempre.
Hoy se encuentran ante la puerta abierta de la oportunidad dorada. El conocimiento de su Amada Presencia YO SOY es la llave que abre esta puerta. Al estudiar estos registros antiguos y eternos, permitirán que la verdad asuma el mando de sus mundos, limpiando sus cuerpos inferiores —físico, etérico, mental y emocional— de toda acumulación de siglos. Prepárense para redescubrir su origen y, más importante aún, su destino victorioso como seres libres en la luz.
Los rezagados
Fue durante la entrada de la Cuarta Raza-Raíz, cuando se convocó un Consejo Cósmico, cuya decisión cambió drásticamente el curso para todas las evoluciones de la humanidad de la Tierra, Espíritus Guardianes, ángeles y elementales.
Este Consejo, al cual asistieron los Miembros de la Jerarquía Espiritual de la Tierra, fue convocado para decidir qué se hacía con los miles de millones de corrientes de vida que vivían en otra galaxia.
El desarrollo espiritual de estas corrientes de vida era insuficiente para seguir habitando en su propio planeta y seguir evolucionando. Como parte del Plan Divino, su planeta iba a dar un paso de la Inhalación, llevándolo un paso más cerca de su sol.
Según la Ley Cósmica, una mayor proximidad al sol requiere que se acelere la vibración de un planeta y sus habitantes. Tales individuos rehusaban plegarse al Plan Divino. Estaban complacidos con sus pensamientos y sentimientos, y se habían quedado atrás en su proceso natural de evolución. Por tal motivo no estaban aptos para avanzar con su planeta. Los maestros se refieren a estos individuos como los “rezagados”.
Uno de los planes contemplaba hacerlos pasar por lo que se conoce como la “segunda muerte”, que obliga a la corriente de vida a comenzar desde el principio otra vez —de vuelta al “Viaje por las Siete Esferas”— Entonces la Jerarquía de la Tierra, como un acto de misericordia, ofreció la Tierra como un hogar planetario para ayudar a los “rezagados” a completar su evolución. Las condiciones en este planeta eran perfectas y armoniosas entonces, si bien, en comparación con otros planetas, su acción vibratoria era levemente más lenta.
Se esperaba que los “rezagados” se contagiaran con la pureza y perfección de los pensamientos y sentimientos de la gente de la Tierra; y al adherirse a este ejemplo, transmutasen gradualmente su karma. Si bien a los altos sacerdotes y a los Espíritus Guardianes se les informó sobre la llegada de los “rezagados”, el resto de la humanidad permaneció inconsciente del evento. Durante cien años, los altos sacerdotes trataron de establecer (a base de decretos) un escudo alrededor de las corrientes de vida de la Tierra, para impedir que se contagiasen con los “rezagados”.
¿Cómo se podía distinguir a los rezagados al llegar a la Tierra? Pues, al ser atados a las mismas leyes que se aplicaban al resto de la humanidad sobre la Tierra, fueron dotados de cuerpos similares y, por tanto, no se les podía distinguir del resto.

Las fallas principales de los “rezagados” eran ARROGANCIA, REBELIÓN, RESISTENCIA AL PROGRESO, TERQUEDAD Y RESENTIMIENTO HACIA EL CAMBIO. Como es natural, ellos trajeron estas cualidades consigo. Los pensamientos-forma impuros de los “rezagados” se esparcieron en la atmósfera de la Tierra como si fuera niebla.
Con el paso del tiempo, la gente de la Tierra sucumbió a las sutiles tentaciones de la curiosidad. Se sintonizaron con los pensamientos-forma impuros de los “rezagados”, y comenzaron a jugar con ellos. Esta experimentación con la mala utilización del libre albedrío causó lo que se conoce como la “Caída del Hombre” (se explica en otras informaciones de los Maestros que la Caída se produjo durante un período de un millón de años, aproximadamente).
La humanidad comenzó a prestarle oídos al “grupo incorrecto”. Independientemente de la Dirección Divina, la humanidad eligió deliberadamente experimentar la impureza. De esta manera, la atención del ser humano dejó de estar orientada exclusivamente a su “Presencia” interna, directora de su actividad de vida (hasta entonces), haciéndose consciente de los sentidos en lugar de ser consciente de Dios.
Y así, de acuerdo con la Ley Cósmica, la humanidad manifestó aquello sobre lo cual ponía su atención y aquello sobre lo que pensaba. El ser humano, deliberada y conscientemente, le dio la espalda a la perfección y dominio con que el Padre lo había dotado desde el principio.
La primera vez que apareció la niebla, era como una voluta local de humo. Más adelante, al ir pasando el tiempo, se fue convirtiendo en una niebla cada vez mayor, que gradualmente ocultó la presencia visible de la Hueste Ascendida.
Así fue como llegó a su fin la Gloria y Perfección de las primeras dos Eras Doradas. Más adelante, cuando floreció la cultura atlante, se rasgó el velo parcialmente entre la Hueste Ascendida y la humanidad; sin embargo, la perfección de las primeras dos Eras Doradas fue única y nunca más se volvió a igualar. Los Maestros han asegurado a los estudiantes de la Luz que es posible rasgar el velo una vez más, de modo que el ser humano pueda volver a caminar y hablar con la Hueste Ascendida y con los Ángeles.
Los “rezagados” no llegaron a la Tierra todos al mismo tiempo. (Se supone que se repartieron a lo largo de un millón de años, que nos dicen que duró la “caída”).
En vista de que la Tierra fue creada para tres mil millones y medio de corrientes de vida, y de que actualmente hay diez mil millones de corrientes de vida utilizando la Tierra como salón de clases (incluyendo a los que no están encarnados actualmente), se asume que fueron seis mil millones de “rezagados” los que vinieron de otros sistemas.
Los Maestros afirmaron que la “Caída del Hombre” tuvo lugar en lo que hoy es Australia y Nueva Zelanda. En aquel tiempo, estos países eran parte del gigantesco continente de Mu, que cubría gran parte de los océanos Pacífico e Índico. Ahí comenzó la difamación y chisme o murmuración a tejer el velo.
Para poder fijar en qué tiempo ocurrió “La Caída del Hombre”, se deduce de la información dada repetidamente por los Maestros que no fue mientras duraron las dos primeras Eras Doradas, en las cuales no hubo imperfección. Además, basándose en la consideración anterior de las Razas-Raíces y los ciclos, se sabe que, bajo condiciones perfectas, es necesario un ciclo de catorce mil años para que una Raza-Raíz alcance la Ascensión.
Más aún, se aclaró que las primeras tres Razas-Raíces no experimentaron imperfección alguna, y que lograron la Ascensión en el tiempo asignado. Por otro lado, se sabe que los “rezagados” llegaron al iniciarse la venida de la Cuarta Raza-Raíz, que indirectamente llevó al fin del estado de perfección absoluta de la Tierra. De ahí que, si eligiéramos definir la “Caída del Hombre” como la época en que la desarmonía apareció por primera vez en la Tierra, podría asignársele la fecha de 50.000 años después de que la humanidad apareciera por primera vez en este planeta.
El relato anterior pareciera entrar en conflicto con un dictado del Maestro Ascendido Krishna, que afirmó que cuando ocurrió la “Caída” y la niebla cubrió la tierra, había transcurrido un millón de años desde el momento en que el ser humano apareció por primera vez en la Tierra. Sin embargo, no hay necesariamente tal conflicto. Como se indicara anteriormente, tardó mucho tiempo desde que la voluta inicial de niebla se convirtiera en una neblina cada vez mayor que gradualmente nubló la presencia visible de la Hueste Ascendida.
Por tanto, depende de la definición que se haga de la “Caída”. Si se elige definirla como el tiempo en el que la desarmonía apareció por primera vez, basándose en la inequívoca Ley Cósmica, puede asignársele un período de 50.000 años. Si se elige definir la “Caída” como el momento en que la niebla cubrió toda la superficie de la Tierra, entonces se le puede asignar un período de un millón de años.

El estado original de perfección y la llegada de las sombras
En el principio de la individualización de su corriente de vida sobre este planeta, la imperfección era desconocida. Ustedes caminaban sobre la Tierra como Dioses y Diosas, revestidos de luz, en cuerpos que brillaban con la radiación de su propia Divinidad. En esas eras doradas iniciales, la conexión entre la Amada Presencia YO SOY —su Ser Divino individualizado— y la forma exterior era absoluta y continua.
No existía el velo de maya; no había interrupción en la comunicación con los Maestros Ascendidos ni con la Hueste Angélica. La llamada «muerte» no existía; al final de un ciclo de experiencia, el individuo simplemente elevaba la frecuencia de su cuerpo mediante el uso consciente del Fuego Sagrado y pasaba a ámbitos superiores de servicio, conservando la memoria plena de su identidad.
La vida en la Tierra era un espejo de la perfección del Cielo. Las flores, los árboles y la naturaleza entera respondían a la armonía que irradiaba la humanidad. Sin embargo, la Tierra se ofreció como escenario de escuela para corrientes de vida de otros sistemas planetarios que no habían logrado su maestría y cuyo planeta de origen debía ser elevado a un siguiente escalón evolutivo. A estos seres se les conoce en la instrucción de los Maestros como los «rezagados». Con gran compasión y amor, la humanidad de la Tierra y los Guardianes del planeta aceptaron acoger a estos hermanos menores para ayudarles a redimir su energía mal calificada.
Fue aquí donde comenzó la tragedia que llamamos la caída. En lugar de mantener su atención firme en la Amada Presencia YO SOY y en la perfección que ellos mismos manifestaban, la humanidad pura de la Tierra comenzó a observar las costumbres, los pensamientos y los sentimientos discordantes de los rezagados. La Ley Cósmica es que: «Allí donde está tu atención, allí estás tú; en aquello en lo que pones tu atención, en eso te conviertes». Al permitir que su atención descansara en la imperfección, en la duda y en el temor que traían estos huéspedes, los hijos de la Tierra comenzaron a absorber esas cualidades en sus propios mundos.
Es necesario comprender que la atención es el canal a través del cual fluye la energía de Dios. Cuando esa energía pura, que viene del corazón de la Presencia, se dirige hacia sombras o imperfecciones, la energía asume esa cualidad y comienza a manifestar formas distorsionadas. Así, poco a poco, la luz que envolvía naturalmente sus cuerpos comenzó a desvanecerse porque la acumulación de energía discordante en sus sentimientos y pensamientos creó una costra o densidad alrededor de la forma física y etérica. Esta densidad es lo que se conoce como la «creación humana» o el velo que les impide ver a los Maestros Ascendidos cara a cara hoy en día.

El descenso a través de los cuerpos inferiores
Para revertir este proceso, deben entender la ciencia exacta de cómo ocurre la creación en sus mundos. Ustedes poseen cuatro cuerpos inferiores que son los instrumentos de la Presencia YO SOY para trabajar en este plano de vibración más densa: el cuerpo físico, el cuerpo etérico, el cuerpo mental y el cuerpo emocional. En el estado de perfección original, estos cuerpos estaban sintonizados con la luz y eran puros y obedientes a la dirección de la Presencia. El descenso o caída ocurrió cuando estos vehículos usurparon la autoridad y comenzaron a actuar independientemente de la Fuente Divina.
El cuerpo mental fue diseñado para recibir las ideas divinas de la Presencia y formular el patrón de perfección. El cuerpo emocional, o cuerpo de sentimientos, fue creado para energizar esas ideas con el poder del amor divino y proyectarlas a la manifestación física. Sin embargo, cuando la atención se desvió hacia la imperfección, el cuerpo mental comenzó a generar pensamientos de separación, egoísmo y temor. El cuerpo emocional, que es el más grande de los cuatro vehículos, cargó esos pensamientos con sentimientos de ansiedad, odio, envidia y deseos inferiores equivocados.
Aquí radica el secreto de la caída: ¡La desobediencia! El mal uso de la energía a través del sentimiento, pensamiento, palabra y acción. Cada vez que ustedes permiten que un sentimiento de irritación pase por su cuerpo emocional, están repitiendo el error de la caída. Cada vez que aceptan un pensamiento de limitación o enfermedad en su cuerpo mental, están densificando el velo. La energía divina fluye pura y perfecta a través del Cordón de Plata hacia su corazón; es su responsabilidad, como creadores conscientes, calificar esa energía constructivamente. La humanidad, al olvidar su origen, comenzó a calificar esta energía con sombras.
Con el tiempo, estas creaciones discordantes se volvieron tan densas que formaron lo que se conoce como el plano psíquico o bajo astral. La conciencia humana quedó atrapada en sus propias redes. La personalidad o ser externo, que no es más que un conglomerado de estas energías y memorias limitantes, asumió el mando, olvidando casi por completo a la Amada Presencia YO SOY que latía en sus corazones. El Santo Ser Crístico, que es el mediador entre la perfección de la Presencia y la imperfección del ser externo, tuvo que disminuir su radiación, esperando el momento en que el individuo, cansado de sufrir sus propias creaciones, volviera su rostro nuevamente hacia la Luz.
Ustedes deben recordar siempre que la «maldad» no es una creación de Dios, ni existe un ser opuesto a Dios con un poder igual. Lo que el mundo llama mal es simplemente energía divina mal calificada por el libre albedrío del ser humano. Y puesto que fue creada por el ser humano, puede y debe ser transmutada por el ser humano, utilizando las herramientas que los Maestros Ascendidos han puesto en sus manos, especialmente la Llama Violeta.
La pérdida de la libertad
A medida que la densidad aumentaba, se produjo lo que podríamos llamar el «Gran Olvido». La forma física se volvió pesada y sujeta a la gravedad, la enfermedad y la desintegración (muerte). El cuerpo etérico, que debería ser el registro de todas las glorias pasadas y la perfección, se convirtió en un almacén de memorias dolorosas y cicatrices de batallas y sufrimientos de incontables encarnaciones. Este velo de olvido fue, en cierto sentido, una misericordia de la Ley, para que el ser humano no tuviera que cargar conscientemente con el peso abrumador de todos sus errores pasados en cada momento.
Sin embargo, este olvido trajo consigo la pérdida de la Maestría. El ser humano dejó de ser el amo de su mundo y se convirtió en «víctima» de sus propias creaciones. Olvidó que él es la autoridad, que él es la puerta abierta que nadie puede cerrar. Al creer que estaba separado de Dios y de la vida, desarrolló el temor. El temor es la fe invertida; es creer que la imperfección tiene poder.
Durante eones, grandes Avatares y Maestros han venido a la Tierra para tratar de despertar a la humanidad de este sueño profundo. Sanat Kumara, el Gran Iniciador, mantuvo la luz de la Tierra cuando la llama en los corazones de los hombres casi se había extinguido. Jesús el Cristo vino a dar el ejemplo de la Resurrección y la Ascensión, demostrando que la muerte no tiene poder y que el ser humano, unido a su Presencia YO SOY, puede vencer al mundo. Saint Germain, el Dios de la Libertad para la Tierra, trae ahora el conocimiento del Fuego Sagrado y la Llama Violeta para acelerar este proceso de despertar, pues el tiempo cósmico para el sueño de la humanidad ha terminado.
La caída, por tanto, fue una etapa experimental de mal uso del libre albedrío que ha durado demasiado tiempo. Pero la Ley del Círculo exige que toda energía enviada regrese a su fuente. Toda esa energía mal calificada está regresando ahora a la humanidad para ser redimida. Ustedes ven esto como caos en el mundo, pero el estudiante de la luz sabe que es la oportunidad final para transmutar esas sombras en luz y liberar la vida aprisionada.
Ustedes son la gloriosa, inmortal y victoriosa Presencia YO SOY, esperando pacientemente a través de las edades a que su atención se vuelva hacia Ella para llenarlos de nuevo con su perfección original, pero ahora con la fuerza añadida de la experiencia y la victoria sobre la energía.

El regreso a casa
El camino de regreso a la perfección, el proceso de revertir la caída, es lo que llamamos la Ascensión. La Ascensión debe ser ganada conscientemente mientras se está en el cuerpo físico. Requiere la purificación de los cuatro cuerpos inferiores y la transmutación de todo el karma —energía mal calificada— que han generado desde el principio de los tiempos.
La herramienta para este logro es la Llama Violeta Transmutadora. Esta es la gracia de Dios, el don del Amado Saint Germain, que permite disolver causa, efecto, registro y memoria de los errores humanos sin tener que sufrir sus consecuencias dolorosas. Cuando ustedes invocan esta Llama con sentimiento profundo y fe, ella acelera la acción vibratoria de los electrones que componen sus cuerpos. La sustancia densa y pegajosa de la creación humana es descargada y disuelta, y la energía pura es devuelta al Gran Sol Central para ser convertida nuevamente en perfección.
Para hollar este sendero de retorno, deben establecer un ritmo diario de aplicación. Deben llamar a la Ley del Perdón no solo por sus propios errores, sino por los de toda la humanidad. Deben envolverse diariamente en el Tubo de Luz de protección, para que, mientras avanzan en su purificación, no absorban nuevas sugestiones discordantes del mundo exterior. La vigilancia sobre sus sentimientos, pensamientos, palabras y acciones es indispensable. Deben convertirse en vigilantes de su propia conciencia, rechazando todo lo que no sea igual a la perfección de los Maestros Ascendidos.
El uso del Decreto es fundamental. La palabra hablada «YO SOY» es la actividad creadora de la vida. Cuando dicen «YO SOY», están poniendo a Dios en acción. Al decretar constructivamente, están recalificando la energía de su mundo y ordenando a la sustancia que obedezca a la Ley del Amor.

Decretos
Les invito ahora a un momento de quietud. Desconecten su atención de las apariencias del mundo. Visualicen una Llama Triple —Azul, Dorada y Rosa— flameando en el centro de su pecho. Sientan su calor, su radiación. Esta es su conexión con la Divinidad, el ancla de su Presencia. En esa quietud, reconozcan que la caída fue solo un sueño temporal y que su realidad es Luz, Luz, Luz.
Hagan conmigo, con todo el poder de su ser, los siguientes llamados a la luz, sintiendo que es la voz de los Maestros Ascendidos la que habla a través de ustedes:
YO SOY la Ley del Perdón y la Llama Violeta Transmutadora de toda energía mal calificada que yo haya enviado a la vida desde el principio de los tiempos.
Amada Presencia YO SOY, asuma el mando de mis sentimientos, pensamientos, palabras y acciones. Cierra mi mundo a toda creación humana y mantenme en la Luz de Dios que es siempre victoriosa.
YO SOY la Resurrección y la Vida de mi perfecta salud, mi suministro ilimitado y mi plan divino cumplido.
YO SOY la Ascensión en la Luz ahora y para siempre.
Amada Presencia YO SOY, envuélveme en tu poderoso Tubo de Luz, hazlo invencible y haz que llene mi mundo con tu Paz y tu Armonía.
Acepto la plena actividad de mi Santo Ser Crístico asumiendo el mando de mi personalidad aquí y ahora.
Recuerden, amados estudiantes del YO SOY, que la oportunidad es ahora. No pospongan su libertad. La caída ha terminado para aquel que se levanta y dice con autoridad: «¡Basta! YO SOY la Luz de Dios aquí». Utilicen esta instrucción, estudien las palabras de los Maestros Ascendidos, saturen su conciencia con la verdad, y verán cómo las sombras de milenios se disuelven ante el amanecer de su propia Divinidad.
La gratitud hacia la vida y hacia los Grandes Seres que nos asisten es la puerta abierta para mayores bendiciones. Vivan en gratitud, vivan en armonía, y mantengan su vista siempre en la luz de su propia Presencia, hasta que sean plenamente libres y ascendidos.
Que la paz que sobrepasa todo entendimiento llene sus corazones y sus hogares.
Bendiciones infinitas.
Si desean profundizar en estas enseñanzas y acelerar su camino hacia la libertad, les invito a conocer mis libros: Libros de Enseñanza Espiritual
Gabriel Silva



