Madre María

La experiencia de María antes de encarnar – Parte 2 | Madre María

Aquí puede leer la parte 1

Amados hijos, amados amigos, hablarle a ustedes trae a Mi mente y a Mi corazón memorias de una asociación muy dulce que compartimos al conformar una cúpula espiritual para la experiencia de vida y florecimiento de un alma y espíritu, la fragancia y perfume de cuyo ser todavía conforma la esperanza para millones —aquel a quien el mundo ha llamado Jesús, y a quien Yo todavía llamo “mi hijo”.

Me gustaría traer a la remembranza de ustedes algo de Nuestra Aplicación, a fin de que puedan comprender que todo servicio a la vida es una disciplina, una auto-negación, una Aplicación y una consagración de las propias energías, de los vehículos e instrumentos a través de los cuales el alma busca expresarse. No es meramente el azar lo que coloca en el papel de protectores y guardianes de la raza a ciertas corrientes de vida que están destinadas a permanecer en la memoria, en los corazones y en las conciencias de los pueblos a lo largo de las eras.

 

IMAGEN DIVINA

Antes de que a Mi hijo se le diera la oportunidad poner de manifiesto la Naturaleza Crística y de encarnar como la Presencia Maestra de la Dispensación Cristiana, muchos de Nosotros nos reunimos en los planos internos y, sentados alrededor de la mesa con el amado Señor Maitreya, se Nos mostró cómo la conciencia y la vida de algún hijo o hija del cielo podía ser entretejida en la maestría sobre la forma, sustancia y apariencia. Fueron muchos los espíritus valientes y brillantes que dieron un paso adelante y solicitaron al Señor Maitreya esa oportunidad, pero Mi amado Jesús fue quien recibió el honor. Luego, se escogió entre los voluntarios a quienes habrían de acompañarle, y constituir la fuerza de Su empeño. Se Me dio la oportunidad de venir y preparar un sitio para Él mediante la manifestación de una vestidura física apropiada para que tal Ser Divino se pusiera.

Puede que ustedes no entiendan plenamente en qué consiste recibir en su conciencia una imagen Divina en la plena liberación de las Esferas Internas, ver un ser que es la manifestación exacta del Padre en gracia, en dignidad, en amor; y luego, someterse a las bandas de olvido, encarnar y vivir en el mundo de la forma donde es poco lo que te recuerda esa perfección. Esperas que en el momento cósmico, cuando seas llamado a renovar tu voto y manifestarlo, hayas mantenido tu conciencia lo suficientemente libre de la impregnación del mundo de las apariencias con sus distorsiones, de manera tal que puedas atraer la sustancia propiamente dicha de este Ámbito y manifestar un templo perfecto, bello y lo suficientemente puro para alojar al Hijo de Dios.

 

ENTRENAMIENTO ELEMENTAL

Durante muchos siglos Yo había sido entrenada en los templos de la Naturaleza en cuanto a la atracción de la vida elemental, en la creación de formas de flores, y en la conformación de diseños intrincados de árboles y aves. Estaba bien avanzada en el sendero de la Maestría hacia sostener la forma frente a la radiación desintegradora que, al igual que el viento, desbarata la forma a menos que esté rodeada por voluntad, fortaleza y amor. Aún con este momentum de logro, solicité una mayor asistencia, y fue entonces que el amado Arcángel Gabriel prometió que Él vendría y traería a Mi conciencia externa una remembranza de la figura plenamente crecida del Maestro, a fin de que Yo pudiera sostenerla a lo largo de los nueve meses requeridos para traer dicha forma al mundo.

 

SAINT GERMAIN COMO SAN JOSÉ

¿Les extraña que lo ame, y que ame a su amado Saint Germain? Él también se ofreció a dar la fortaleza y poder de su momentum de energía concentrada acopiada, y como José me dio no sólo protección sino también el estímulo de inspiración en Mi servicio. Fue así que estuve en capacidad de manifestar el vehículo para el Maestro.

A lo largo del transcurso de Su encarnación, constantemente se dirigían contra nosotros proyecciones para destruir nuestra fe, y destruir la visualización que habíamos atraído de la Imagen Divina. Se requirió de Nosotros que a altas horas de la noche, después de que el mundo se hubiera retirado a dormir, recreáramos esa Imagen Divina y la sostuviéramos —pura y perfecta— a fin de que la manifestación más plena del Poder Divino a través de Jesús pudiera bendecir la raza.

Les digo esto por una razón y sólo una: Porque USTEDES TODOS Y CADA UNO, TIENEN LA OPORTUNIDAD DE RECIBIR EN SUS PROPIAS CONCIENCIAS EL PATRÓN DlVINO DE SU PROPIO SER CRÍSTICO —esa imagen que fue confeccionada en el principio por el gran Padre Eterno de Vida y Su bello complemento, la Madre Eterna.

Este cuerpo electrónico está modelado de fuego, ojos tan brillantes como estrellas, cabello lleno de luz de sol, toda la forma manifestando la perfección y la simetría de la belleza universal, y dentro del corazón el latido que contiene en sí todo el poder de la creación que es el VERDADERO TU. Ustedes han olvidado esa imagen, han olvidado ese patrón. Las formas que llevan puestas hoy, la limitación en la que se encuentran, son prueba manifiesta a la vida de que ustedes ya no mantienen dentro de su concepto y conciencia, la forma inmaculada creada desde el corazón del Padre.

 

PODER PARA SOSTENER EL CONCEPTO DIVINO

Cuando el amado Serapis se empeñó en conseguir una dispensación para permitirle a ciertos miembros de la raza convertirse en el Cristo, en Mi corazón hice el voto de que si se Me daba la oportunidad, traería a la remembranza del hombre el poder para sostener el Concepto Divino, escudriñándolo entonces y entrenando el pensamiento a aceptarlo, entrenando a los sentimientos a regocijarse en la liberación y perfección que cada hombre puede exteriorizar.

No estoy hablando desde un lugar lejano. No hablo desde una estrella o sol. Hablo como una mujer que llevó un cuerpo como el suyo, que conoció la privación y la carestía; que sintió el temor y la incertidumbre de que el ser amado partiera cada día, con el conoci-miento de que enfrentaba una prueba como ninguno de ustedes ha visto jamás —ni tampoco sus seres amados serán citados a pasar por ella. Conocía el sendero por el que Mi hijo tenía que caminar. Escuché el sonido de los clavos en sus manos y pies. Vi el agua y la sangre emanar desde su costado, no una vez sino a lo largo de los treinta y tres largos años de su bendita vida. Sin embargo, a pesar de esto, se requirió de Mí que sostuviera el concepto de la forma maestra, victorioso y triunfante sobre la muerte.

Se requirió de Mí que fuera madre de toda corriente de vida que El traía a casa —los discípulos, los apóstoles, los indigentes, los indeseados. Se requirió de Mí que mantuviera esa paz, que sostuviera la serenidad que le daba confianza a quienes deseaban creer, pero que ante el más leve estremecimiento de incertidumbre regresaban de nuevo a la seguridad y la susodicha santidad de los templos ortodoxos.

De manera que cuando Me dirijo a los hombres, hablo como una que sabe que mediante la confianza y la fe en Dios, es posible exteriorizar la Imagen Divina SI SE ES CONSTANTE. Me tocó ver a un ser a quien amaba más que a la vida misma, elevarse triunfante desde la muerte, y ascender en presencia de cientos de individuos, a su Estado Divino. Ustedes pueden hacer esto por sí mismos, por sus seres queridos, por sus compañeros servidores y por la raza. Es todo cuestión de cuánto aman a Dios. Es una lealtad ya sea a la Divinidad —que ha esperado durante millones de años para auto-exteriorizarse a través de ustedes, de sus familias y de quienes están en el ambiente de ustedes— o a las apariencias.

Estoy deseosa, a través de aquellos individuos que estén dispuestos al menos a experimentar con el empeño, de dirigir dentro de su conciencia —tal cual lo hiciera Gabriel conmigo— el Concepto Divino de sí mismos. Les estoy pidiendo que diariamente, antes de dar inicio a su diario vivir, piensen por un momento en la intención de Dios para con ustedes. Con toda seguridad no se trata de una forma decadente ni de una conciencia limitada sujeta a todo sentimiento y pensamiento pasajero. Ciertamente, el Dios que los hizo deseaba perfección para (y a través de) ustedes y esto es el Concepto Inmaculado de Dios. Si tan sólo SINTIERAN esto, Amados Amigos, podrían exteriorizarlo, inicialmente para sí mismos, y luego en su manejo del mismo para ayudar a otros también, ya que hay muchos tipos de individuos que ustedes contactan en los caminos de la vida, en su vida familiar, en su vida de negocios o en su gran Servicio Cósmico. Ellos no son diferentes del tipo de individuos con quienes He vivido y con quienes hemos caminado.

Y quisiera decir que nosotros sólo contábamos con una habitación, un pequeño cuarto en la humilde cabaña en que vivíamos, para trece hombres y Yo. De manera que conozco bien lo que de rozar hombros con individuos se trata.

 

Tomado del libro: Diario del Puente a la Libertad –  Madre María

Serapis Bey Editores

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yosoyespiritual

"Todos los hombres buscan anhelantes a DIOS y se preguntan con inquietud: ¿cómo saber y cómo poder encontrar a Dios? - Si realmente quieres conocer la imagen exacta de DIOS, déjate de más búsqueda y “CONÓCETE A TI MISMO”. En ti está Dios presente, sapiente y consciente"

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