Los siete años de búsqueda del amado Lord Gautama

Nota de yosoyespiritual.com: La enseñanza de hoy les permitirá comprender a los discípulos lo cerca que pueden estar de su liberación personal si trabajan con determinación. Veamos la historia de perfeccionamiento por la que atravesó el Amado Maestro Lord Gautama hasta su ascensión. (Puede ser un ejemplo de vida para quien busque inspiración)

¡Hijos de Dios, hace tiempo decidí encontrar la Verdad! Siete largos años Me tomó desembarazarme de todo concepto humano que había atado mi intelecto y mi alma. ¡Recuerden! Yo nací sin karma destructivo alguno que expiar y, sin embargo, tal cual hacen todos los seres que sirven en esta Tierra en una vestidura física, entré a un vehículo físico rodeado por un sobre etérico, mental y emocional, y viví en las vibraciones del plano terrenal.

No obstante, requerí de siete largos años para reconocer la realidad y conocer esa «Joya en el Corazón del Loto» al cual ustedes se refieren como la Inmortal Llama Triple dentro de sus corazones.

Después de que me hube bañado en esa Llama y, sobre su tremendo poder, me hube elevado a la Presencia de Dios Todopoderoso, experimenté la prueba sutil, el examen del que hablo, el de hacer el sacrificio de regresar al mundo físico y llevar a la atención de la humanidad la comprensión que había adquirido.

 

El Amado Lord Gautama nos relata como fue su infancia en su última encarnación

DESPERTAR ESPIRITUAL DE GAUTAMA

Estoy seguro de que la mayoría de ustedes sabe que, en mis primeros años (durante Mi encarnación final aquí), viví en un ambiente y atmósfera de tranquilidad y belleza, provisto por la preocupación amorosa de mi padre (físico) quien, en aquel entonces, reinaba como un rey en India. Fui educado en el palacio de mi padre y, en los jardines que lo rodeaban, había únicamente las manifestaciones más perfectas del reino de la Naturaleza —vegetación, animales y aves— y únicamente a los más perfectos hombres y mujeres de India se les permitía servirme. Los niños que venían a jugar conmigo eran escogidos entre las más refinadas familias de la Corte y, antes de que vinieran a Mi presencia, se les entrenaba para que se refrenaran de permitirme enterarme de las condiciones que imperaban en el mundo fuera de las puertas de ese jardín.

Al no tener otra idea, creí que Perfección como la que Yo disfrutaba se aplicaba por el mundo entero, aún fuera de los jardines del palacio. Eso fue un falso Edén. Sin embargo, un día, debido a un comentario descuidado de uno de los que me servían, de repente me enteré de que fuera de Mi mundo, por toda India, había condiciones que manifestaban inanición, desintegración, decrepitud, muerte y caos de toda índole.

Puedo decirles que entonces Mi conciencia se estremeció severamente ante tal revelación. Claro está, en Mi última encarnación aquí yo nací sin ningún karma destructivo, así como también con sentidos externos muy alertas —tal cual fue el caso también de Jesús. Por ende, reflexionando sobre estas condiciones de zozobra que Me acababa de enterar existían en el mundo, no podía creer que tal era la Voluntad de Dios para Su amada creación. Allí mismo y entonces decidí hacer lo que pudiera para remediar estas condiciones.

Al mismo tiempo, comencé a sentir la presión desde mi Santo Ser Crístico interno, su deseo de que Yo realizara mi Plan Divino y razón de ser. Hice entonces Mi primera renuncia, la del nombre y trono de mi padre, así como a la seguridad del poder temporal. También dejé atrás a mi amada esposa e hijo recién nacido, adentrándome solo en el corazón de la espesura, para tratar de encontrar allí la manera Divina de controlar Mis propias energías y de encontrar la Verdad de Dios.

Para hacer esto, tuve que sostener un vehículo físico durante la totalidad del período de siete años al mismo tiempo que persistentemente dirigía Mi conciencia hacia arriba a través del ámbito síquico que rodeaba la Tierra en aquel entonces (mucho menos purificado de lo que está hoy en día, eso puedo asegurárselos). Luego, continué ascendiendo en conciencia hasta llegar a los Ámbitos Divinos de Perfección.

 

MÚLTIPLES VOCES

En los ámbitos inferiores, escuché las múltiples voces allí —algunas buenas y otras, malas. También tuve la misma tentación que todo ser no-ascendido, en un momento u otro, de renunciar a esta tarea auto-impuesta y regresar a un trono de poder temporal. Sin embargo, a través de la radiación (particularmente) del amado Arcángel Rafael, fui sostenido en Mi búsqueda tras la Verdad, y Mi cuerpo físico permaneció en el corazón de la selva mientras que mi conciencia procedía hacia adelante y arriba, entrando a la Luz.

Mediante la dirección amorosa de la bendita Pallas Atenea (Diosa de la Verdad para esta Tierra) y muchos otros Seres Cósmicos y Ascendidos que me asistieron, procedí hacia arriba a través de las Siete Esferas de conciencia perfeccionada, hasta que llegó ese maravilloso día glorioso en que personalmente comparecí ante la gloria refulgente del Altísimo de este sistema de mundos —el amado Helios (cuyo Servicio Cósmico es la Iluminación) y la amada Vesta, Su complemento Divino (quien representa a la Diosa de la Verdad para la totalidad de nuestro sistema, y cuyo Servicio Cósmico consiste en sostener el Concepto Inmaculado y la descarga de la Verdad Divina para la totalidad de nuestro sistema).

Allí vi y conocí la Verdad Eterna de que Dios es bueno, de que Su deseo para toda Su creación es el bien y la Verdad, tal cual está registrada en la Biblia actual, “Cosas que ojo (humano) no vio, ni oído (humano) oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”. 1 Corintios 2:9. Supe entonces que todas estas apariencias angustiantes de desolación e imperfección, las cuales estaban manifiestas sobre la Tierra y sus evoluciones, NO ERAN LA VOLUNTAD DE DIOS, NI TAMPOCO ERAN ACORDES CON SU PLAN DIVINO.

 

USO DE LA CONCIENCIA PROYECTADA

Pues bien, este proceso mediante el cual hice los diversos viajes fue la «conciencia proyectada», el mismísimo proceso que se les ha enseñado a utilizar hoy día. Mi forma física estaba sentada bajo un árbol en el bosque, claro está que bastante gastada debido a la falta de ingestión rítmica de comida y bebida, así como también debido a la falta de ejercicio ya que, como recordarán, Mi búsqueda por la Verdad última duró siete largos años, y Mi cuerpo permaneció en el bosque todo ese tiempo. Sin embargo, ese cuerpo fue sostenido, en parte al menos, por regalos de comida y bebida de viajeros que pasaban, quienes lo veían allí sentado. Cuando las energías vitales de mi cuerpo se tornaban muy bajas, los Seres Divinos que me estaban asistiendo me hacían regresar al cuerpo y tomar el alimento y la bebida que estaban disponibles. Así, podía resucitar ese cuerpo lo suficiente como para poder viajar aún más lejos en «conciencia proyectada».

 

UNIPUNTUALIDAD DE CONCIENCIA

Nunca… nunca… nunca olvidaré Mis sentimientos de júbilo al ver la belleza y perfección en esas Siete Esferas. Para tener éxito en una misión como la que Yo había emprendido, es necesario ser totalmente unipuntual en conciencia, invenciblemente decidido a no aceptar ni detenerse ante nada que no sea el logro del propio objetivo último, sin importar cuan magnífica o atractiva puedan resultarle otras distracciones a la conciencia. En relación con esto, déjenme decirles que sólo ser capaz de atestiguar a la Perfección de cualquiera de las Siete Esferas sería suficiente para distraer la propia atención y determinación de progresar más allá.

Tal cual les he dicho, cuando comencé Mi búsqueda tras la Verdad y dirigí Mi conciencia a los Ámbitos Divinos, primero tuve que pasar a salvo a través de los planos síquico y astral que rodean la Tierra por al menos tres mil metros a su alrededor. Luego, al comenzar a entrar a los Ámbitos Divinos, primero entré a la Séptima Esfera que preside el amado Maestro Ascendido Saint Germain.

Tal cual se les ha explicado en números anteriores de El Puente, cada corriente de vida originalmente emanó desde el Corazón del Altísimo, y mediante una elección auto-consciente, decidió emprender el viaje a través de las Siete Esferas de Divinidad. De manera que, habiendo pasado primero por la Primera Esfera y así hasta la Séptima, cuando se regresa a la Casa del Padre, es menester proceder primero a través de la Séptima Esfera, ya que las Esferas serían atravesadas en el orden inverso a la «salida» desde el Altísimo. ¿Lo ven? VIAJE POR LAS SIETE ESFERAS Amados Míos, la belleza y perfección de esos magníficos Templos de Llama Violeta, ángeles y majestuosos ceremoniales de la Séptima Esfera, pueden fácilmente captar la atención del alma más diligente, aún más porque éste es el primer contacto con la perfección de las Siete Esferas Divinas que se contacta en el viaje hacia arriba.

Vino luego la gloria de la Sexta Esfera (actividades de Ministración y Paz). Aquí experimenté una gran prueba, ya que Mi corazón era el de un misionero, y Mi deseo consistía en ministrar a la gente. En esta esfera, vi los grandes ángeles y actividades de Ministración en acción, descargando los poderosos Rayos sanadores, bendiciones y asistencia de toda índole y descripción a todo aquel en la Tierra que requiriese de tal ayuda. He de confesar que aquí pensé: «Sí, este es mi lugar». Sin embargo, algo en Mi interior seguía diciendo: «¡Anda, prosigue hacia el Corazón de la Verdad!»

Luego, cuando entré a la Quinta Esfera en la que se encuentra la Llama de la Verdad Divina, pensé: «¡He aquí la Verdad que deseo, y esta es la esfera en la que habré de quedarme! Aprenderé todo lo que hay aquí y lo llevaré de vuelta a los hombres.» Una vez más, algo dentro de Mi corazón me exhortó a proseguir, y entré a la Cuarta Esfera.

En esta Cuarta Esfera de Pureza Divina, pude ver a los magníficos Seres Cósmicos, Maestros Ascendidos, Serafines, Querubines y Ángeles de Pureza en acción, y a medida que tal perfección se manifestaba frente a mí, experimenté de nuevo Mi convicción personal de que ESA tenía que ser la Esfera última. Sin embargo, desde adentro se me aseguró que no era así, exhortándome la «voz interior» a seguir adelante.

Luego, en este viaje hacia arriba, al entrar a la Tercera Esfera, encontré que era la del más poderoso Amor Divino, ese Amor Divino que, por supuesto, es la verdadera Naturaleza de la mismísima Deidad, así como también de Mí y de cada corriente de vida que Dios ha creado; ese Amor Divino que todos eran, y conocían y tuvieron con el Padre «antes de que el mundo existiera». Al llegar a este punto, pensé: «¡Vaya, en verdad el Amor Divino es lo último!» Pero aquí, de nuevo, algo dentro de mí dijo: «¡Sigue adelante!»

Proseguí a la Segunda Esfera, donde trabajan los Maestros Ascendidos instructores y educadores, y he de confesar que hice una breve pausa aquí. Verán, enseñar había sido Mi profesión durante mucho tiempo. Allí visité los templos y escuché bien a los Grandes Seres, quienes estaban preparando instrucción y asistencia diversa para las religiones aceptadas y servidas por los diversos pueblos de la Tierra. Aquí llegué a pensar: «¡Quizás este es mi lugar, y lo he encontrado finalmente!» No obstante, algo en Mi interior seguía diciendo: «¡No, sigue adelante!»

Luego, después de haber pasado por el Ámbito de los Maestros, finalmente avancé a la Primera Esfera, la Esfera de la Ideación en la que se crean y descargan la Llama Azul y el Rayo Azul de Poder. Aquí, en la tremenda velocidad y poder de actividad que tiene lugar constantemente, al yo entrar a esta conciencia acelerada, al principio pensé que «había sobrestimado mi blanco», y sentí que, quizás, debería haber permanecido en la Tercera Esfera de Amor Divino. En esta Primera Esfera no me resultaba tan fácil sostener mi conciencia equilibrada en este movimiento acelerado de energía. Allí, los Poderosos Hércules y Amazonas (Elohim del Primer Rayo y Su complemento Divino) y otros de los que sirven en este Rayo, iban a toda velocidad de un lado para el otro en servicio tan rápido que me resultaba difícil saber precisamente qué estaban haciendo en ese momento. Sin embargo, la luz dentro de Mí dijo: «¡Si vas más allá de esta Esfera, ENCONTRARAS LA VERDAD!»

De manera que acopiando toda la fuerza espiritual que pude, con tanta dignidad como me fue posible, en la presencia del Fuego en constante destello de los amados Hércules y Amazonas, del Arcángel Miguel y del Poderoso Morya, seguí adelante.

Finalmente, tal cual les dije anteriormente… ¡llegué a la presencia celestial de nuestro Dios-Padre-Madre! Tan brillante era Su Luz, tan amorosos eran Sus corazones, tan magnífica era Su Paz y Su Poder, que no me quedó más que postrarme frente a Ellos. Luego, en esa tremenda y amorosa gracia que Ellos tienen, me indicaron que me levantara y, dándome Sus bendiciones personales así como las de todos los que habitaban en Su esfera, Me permitieron plena libertad para disfrutar de las maravillas de Perfección que podían experimentarse allí. En este corazón del Altísimo, disfruté del sentimiento de unicidad con mi Creador tal cual ustedes lo experimentarán algún día cuando hayan terminado su curso y, en la victoria de su Ascensión, se hagan uno por siempre con su propia Presencia Electrónica «YO SOY». Sin embargo, en su caso, habrán llegado de manera permanente a su hogar eterno… «¡para no salir nunca más!»

 

GRAN SACRIFICIO

¿Saben, Mis amados, que cuando finalmente decidí dejar esos gloriosos Padres-Dioses para traer de vuelta a los hombres las Verdades que había encontrado allá, esa renuncia fue mucho más dura de hacer que la de dejar la corte de mi padre físico, porque había alcanzado Mi meta, el Corazón de la Verdad que había estado buscando durante tanto tiempo? Allí, con mis magníficos Padres-Dioses, estaba viviendo en el Corazón de Amor y Paz con mis Padres Divinos quienes, en el mismísimo principio de Mi individualización como un ser auto consciente… ¡habían creado Mi espíritu, no Mi carne! Sin embargo, eventualmente la presencia del sentimiento de que era necesario que yo realizara Mi propio Plan Divino, y la amorosa asistencia de Mi Gurú para tal realización, impresionó sobre Mí el hecho de que justo disfrutar del Nirvana no era Mi tarea.

Esa «tarea» (la realización de Mi Plan Divino) consistía en traer la Verdad y la Gloria del Nirvana de vuelta a través de las Siete Esferas, al mundo de los hombres. Para hacer esto, tuve que reanimar mi escuálida forma física y, resucitándola, utilizarla para desplazarme entre los hombres, llevando la Verdad primero a India, donde estaba viviendo en la Tierra en aquel entonces. A través de India, la Jerarquía Espiritual había espe-rado que esta Verdad pudiera expandirse conscientemente a todo el mundo. De esta manera, Mis amados, con igual gusto hice esta renuncia final. La hice no sólo por Mí, sino por todos ustedes y por toda la humanidad también. En el último análisis, cuando se han experimentado todos estos gozos externos, cada cual finalmente se da cuenta de que no hay alegría genuina ni permanente… ¡excepto la de hacer la Voluntad de Dios!

De manera que regresé a la Tierra, de nuevo a través de las Siete Esferas, esta vez sin detenerme en el camino en este viaje de regreso, no sea que perdiera una minúscula parte de la virtud y del entusiasmo para adelantar las actividades que realizarían Mi Plan Divino aquí. Regresé a esa bendita forma física, cargándola rítmicamente con energía desde arriba y, tan pronto como me fue posible utilizarla, comencé a desplazarme entre la gente. Entonces comenzó Mi verdadero peregrinaje por la Tierra, la dulce y perdurable asociación con Ananda (quien anteriormente encarnara como Moisés) y el reunir a mis discípulos, a quienes les enseñé de la mejor manera que me fue posible, capacitándolos para ir y difundir en otras tierras Mi mensaje en el Nombre de Dios.

Desafortunadamente, empero, desde el plano astral invisible que rodeaba la Tierra entonces, y donde había ciertos momentums masivos y creaciones de discordia reunidas (especialmente en esa parte del mundo), esa «fuerza» no permitió que la Luz que habíamos traído a India se expandiera al resto del mundo. Finalmente, cuando Mi propio Plan Divino había sido realizado y había concluido el tiempo para esa vida terrena aquí, le pedí a la Gran Ley Cósmica que me permitiera regresar a la atmósfera de la Tierra al menos una vez al año en lo que ahora se conoce como el «Festival de Wesak», a fin de expandir la iluminación y el entusiasmo así como las energías físicas y espirituales de quienes sirven a Mi causa, aún actualmente. Luego, me regocijo al decir que una humilde y muy bella princesa (conocida actualmente como la Maestra Ascendida Kwan Yin, Diosa de Misericordia) llevó la Verdad de Mis enseñanzas a China y, si bien India renunció a esas enseñanzas durante mucho tiempo… ¡China sostuvo la fe!

 

SENTIMIENTO DE PAZ

Mis amados, por favor traten de recordar y mantener el sentimiento (durante al menos veinticuatro horas a partir de ahora) de esta radiación de Paz, la cual les estoy dando hoy (y que, por supuesto, le daré a todo aquel que lea Mis palabras). También recuerden siempre que Yo los amo, los amo, los amo, y que si buscan la paz y el confort del Puro Amor Divino y no lo encuentran en seres humanos, quisiera humildemente ofrecerles Mi Sentimiento, la sustancia y la energía de Mi Paz — ¡la cual es MI REGALO DIVINO PARA EL HOMBRE! Recuerden que Yo soy su eterno amigo, y jubilosamente espero su entrada consciente a Nuestro Ámbito, en la victoria de su Ascensión.

¡Amados Míos! ¡Ojala supieran cuán importante es la atracción, sostenimiento y expansión de los sentimientos de la Paz verdadera! Es mucho más importante que obtener y utilizar dinero (al cual la conciencia externa le adjudica tan suprema importancia), es más importante que casi cualquier cosa que la conciencia externa considera de valor, ya que es en la verdadera Paz que las corrientes sanadoras fluyen libremente, en la verdadera Paz ustedes están en capacidad de comprender claramente lo que los Seres Divinos desean que ustedes hagan; en la verdadera Paz su propio Santo Ser Crístico tiene la oportunidad de dirigir esa conciencia externa.

¿Saben ustedes que en la VERDADERA PAZ sólo siete hombres o siete mujeres (o una cooperación armoniosa de un grupo compuesto de ambos) podría crear y sostener un templo en el que la sanación de cualquier corriente de vida podría lograrse sin que ninguno de esos siete pronuncien siquiera UNA palabra? Esta Paz de la que hablo no es una paz superficial.

Es la Paz de la que hablaba el amado Jesús cuando dijo que sobrepasaba el entendimiento de la mente externa. Es la Paz que viene cuando ustedes saben que la Voluntad de Dios es el bien para ustedes y para todos, la Paz que viene cuando están dispuestos a renunciar a lo que más preciado les resulta en favor de que se haga la Voluntad de Dios.

Partiendo de Mi experiencia personal, puedo decirles que al renunciar al nombre y trono de Mi padre físico, así como también a mi bella esposa e hijo recién nacido, realmente los encontré —y mi esposa e hijo más adelante se convirtieron en dos de mis más diligentes y leales discípulos a la hora de ayudar a difundir LA PALABRA.

Al haber renunciado al gozo de vivir en el ámbito de Gran Perfección —en el cual habita Dios-Padre-Madre, encontré en la Tierra la Presencia de Dios en el corazón de cada campesino, en cada hoja de hierba, y en toda cosa viviente. Estos Padres-Dioses son los Creadores de todo, y Su Luz y Amor lo interpenetran todo. De manera que encontré que la renuncia trae su propia recompensa. Aquello a lo que ustedes renuncian en el Nombre de Dios y para Su servicio, se les devuelve como una bendición permanente de bien. ¡Créanme, amados Míos, créanme!

 

DOCTRINA DISTORSIONADA

Ahora bien, al igual que muchos otros, la doctrina de renuncia ha sido distorsionada a significar que se debería tomar el voto de pobreza absoluta. ¡Esta no es la Voluntad de Dios! Mi enseñanza es la de aprender el desapego personal de personas, sitios, condiciones y cosas, sin dar poder alguno para perjudicar o angustiar a nada externo. Sin embargo, esto no significa que se carezca de sentimiento de Amor Divino y bendición para (y hacia) todos, ni que se debería deliberadamente vivir en una pobreza insensata, experimentando la falta de toda cosa buena que, de tenerla para utilizarla, le permitiría realizar Su Plan Divino mucho más fácil, rápida y perfectamente. He irradiado ahora dentro de sus mundos la sustancia y energía calificada de Mis sentimientos de Paz Divina. Permítanle hoy anclarse en, a través y alrededor de sus cuatro vehículos inferiores, allí para ser eternamente sostenidos, todo-poderosamente activos y siempre en expansión. Que la Realidad Divina de Mi presencia se manifieste doquiera que ustedes vayan, a través de la radiación de sus propios seres y auras. ¡Gracias y buenos días!

 

Tomado del libro: Diario del Puente a la Libertad – Lord Gautama y Lord Maitreya – pag 21

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